Ejemplos ?
Durante muchos años fue conocido como «La amonestación (o admonición) paterna» porque se creía que mostraba a un padre riñendo a su hija.
Y el pueblo se juntó, el cual andaba murmurando de las bulas, diciendo como eran falsas y que el mesmo alguacil riñendo lo había descubierto; de manera que tras que tenían mala gana de tomalla, con aquello de todo la aborrecieron.
Me parece que tres años habrá, poco más o menos, que, estando de cierta dama una noche en el terrero, por más señas que fue día de San Clemente –no puedo olvidarme, que no es fácil olvidar que tuve miedo– vio que de la misma reja donde él sus finos requiebros arrojaba, otro galán tenía ocupado el puesto, 160 y así le fue necesario tener al instante celos; dellos armado, sacó la espada, y con él riñendo le hirió muy mal, dejóle porque le dejó por muerto, y a Flandes, sin ver su dama, tomó las de Villadiego.
(Continúan riñendo.) Se representó este sainete en Santander, según una nota que contiene, el año de 1783, en el día de los santos mártires Emeterio y Celedonio, es decir, el 30 de agosto.
Natividad, la segunda mujer de don Ambrosio (que sabe Dios si lo era), manejaba estos dos semihombres sin que su mulata obesidad le impidiera estar alerta a todo. —Ambrosio —gritaba riñendo al viejo— no has desatao la mula e la noria, y dejuro se estará redamando el agua.
¡Cuán diferente lo entendió el malogrado, que en riñendo los dos, llamaba al padre procurador para que nos pusiese en paz y a solas reprendía mi mala condición y él lo hacía con tanta gracia, que me dejaba contenta y pagada de haberme casado con tan prudente marido!» Ítem, en esta conformidad, tiene por bien haya efecto el matrimonio y pide y suplica a la novia venga en él; y a los casamenteros requiere que la boda sea oculta, porque un novio en público es como un toro en el coso, y un casado notorio es el estafermo en que rompen lanzas los maldicientes y satíricos; demás que se pierde mucho con las demás mujeres que le envían con la suya cuando por no verla se quisiera ir a la cárcel.
Tenemos, en primer lugar, al llamado Partido Comunista Mexicano, guiado por un esquema teórico, reducido y ajeno al tiempo, conducido por un pequeño catecismo al cual debe sujetarse la vida de la sociedad, poseedor de unos cuantos dogmas elementales e infalibles, riñendo con otros grupos que dicen seguir su misma ideología, que trata de compensar su falta de miembros con acciones peligrosamente diversionistas, resarciéndose de la carencia de número con la actividad premeditada hacia la perturbación.
Esta grande traslación de honras celestiales a una moza mortal encendió muy reciamente de ira a la verdadera diosa Venus, y con mucho enojo, meciendo la cabeza y riñendo entre sí, dijo de esta manera: «Veis aquí yo, que soy la primera madre de la natura de todas las cosas; yo, que soy principio y nacimiento de todos los elementos; yo, que soy Venus, criadora de todas las cosas que hay en el mundo, ¿soy tratada en tal manera que en la honra de mi majestad haya de tener parte y ser mi aparcera una moza mortal, y que mi nombre, formado y puesto en el cielo, se haya de profanar en suciedades terrenales?
El Pibe, que estaba riñendo con otros vagos de su calaña, reaparecía: No tenía diez años de edad, y menos de cuatro pies de estatura, pero en su rostro romboidal como el de un mogol, la miseria y toda la experiencia de la vagancia habían lapidado arrugas indelebles.
Pie grande que los gallegos llaman pata si el que le tuviere dice riñendo que meterá a otro en un zapato lo podrá cumplir sin ser valiente.
Se sienten sus carcajadas, sus apodos insolentes, que en todo hallan tales gentes contentamiento y placer. Se juntan en borracheras para acabarlas riñendo, y vuelven, en concluyendo, desde reñir a beber.
Que las damas potosinas eran muy quisquillosas en cuanto con la negra honrilla se relacionase, quiero acabar de comprobarlo copiando de otro autor el siguiente relato: «Aconteció en 1663 que riñendo en un templo doña Magdalena Téllez, viuda rica, con doña Ana Rosen, el marido de ésta, llamado D.