Ejemplos ?
Cuartel General, noviembre 12 de 1815. Se remitirán los Reverendos pp.s Otazu y Lamas en la Lancha S.n Fran.co Solano en vitud dela utilidad, q.e VS.
por medio de otros edictos y sentencias de los Reverendos inquisidores...
Trágala, perro... Acabó el dulce chocolateo que antes teníais, ¡oh, reverendos!, y el ser los solos casamenteros y algo más. Cuando podía serlo.
¡Eres un barbián! Excelentísimo señor benedictino, ¡bendita sea la orden! Son unos sabios estos reverendos. ¡Excelente! Abel bebió también.
Echole en las alforjas varias cosas al paladar gustosas con que los reverendos regalones suelen regodearse en ocasiones, y, ya muy bien provisto por su mano le dijo al irse: -¿Quiere más, hermano?
Aquellas publicaciones del padre Cappa nos aiTíincaron, pues, las mismas murmuraciones que su Estafeta dci Cielo, superchería que consiste en escribir carlitas ni sanio de nuestra devoción, echar la esquela en los buzones í uc, al electo, tienen los reverendos, y esperar la respuesta.
A propósito de la riqueza de Ica, cuéntase que en 1776, cuando el colegio de San Luis Gonzaga era convento de los jesuitas y pocos días antes de la expulsión de la Compañía de Jesús, que, dicho sea de paso, poseía valiosas propiedades en la ciudad y su campiña, hallábanse dos reverendos, a las cuatro de la mañana, parados en la portería, en momentos en que acertó a pasar un negro de la hacienda de Zambrano, y llamándolo los reverendos contrataron con él un trabajo de albañilería, al que era necesario proceder inmediatamente.
Solo así, pensaban nuestros reverendos abuelitos AZTECAS, podría llegarse a una comunidad donde existiera la mayor felicidad individual, dentro de la mayor felicidad colectiva, es decir: El TLOQUE NAHUAQUE, lo único que hace sentirse acompañado y útil al hombre, su conciencia de pertenecer a los demás y ser parte de su grupo social donde cumple una función, un trabajo, una acción, siempre importante para todos.
Poseen doble naturaleza: en la calle, lobos que devoran a clérigos y frailes; en la casa, ovejas que lamen las manos de monseñores y reverendos padres.
Por ejemplo, cuando se asienta los miles de niños que eran sacrificados cada veinte días en sus fiestas, o mitotes, en gratitud a los ciclos de la naturaleza, se sobre interpreta, pues “niños” era el nombre de cariño o reverencial con el que se designaba a los teonanacatl u hongos “alucinantes”, por lo cual, lo ingerido en esta comunión prehispánica eran los vegetales así nombrados y no seres humanos: carnita de energía; afectivamente “pipiltzin”: reverendos niños y mejor: teopiltzin: hijo del Teotl.
Todos que ante Dios, para bien de nuestra alma y de la de nuestros antepasados y herederos, en loor a Dios y para mayor gloria de la Santa Iglesia, y la mejor ordenación de nuestro Reino, por consejo de nuestros reverendos padres Esteban...
Trataba de reverendos a los machos que le ayudaban a ganar el pan, y cuando en los ratos de descanso se sentaba a la puerta de la cochera, deletreaba penosamente, con vozarrón que se oía hasta en los últimos pisos, sus periódicos favoritos, los papeles más abominables que se publicaban en Madrid y que algunas señoras miraban desde arriba con el mismo tenor que si fuesen máquinas explosivas.