reverenda


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Sinónimos

reverenda

sustantivo femenino
Ejemplos ?
de elegantes y modistas en tributar sus homenajes de admiración, aunque sea con flores y prendidos, a la memoria de los que en el mundo fueron perpetuos vates de los talleres de la moda y patrones vivos de la elegancia comme il faut? ¿Y deberá resentirse la reverenda literatura al verse despojada de sus hijos por la veleidosa divinidad del siglo?
De entonces acá ninguno lo intentó, pareciendo más religioso y conforme a la reverenda que debemos a los dioses creer sus obras, que querer saberlas.
Más de una vez, y más de dos, y más de veinte -a cada desembolso, motivado por nuevas adquisiciones-, había realizado don Gelasio el viaje a Compostela, llevando consigo una reverenda bota de lo añejo, la clásica morena del país; pero morena preparada con los cubiletes para hacer juegos de manos, pues bajo el vino ocultaba un doble fondo en que yacían las monedas y las joyas.
No faltó oficioso que fuera con el chisme a su paternidad reverenda, quien castigó al ciego con una semana de encierro en la celda y de ayuno a pan y agua.
Al llegar les dijo a todos sus hermanos: -Dice nuestra abuela, nuestra reverenda madrecita TOCI, que si deseamos crear hombres, necesitamos tener por lo menos un hueso de los antiguos gigantes y para ello requerimos ir al MÍCTLAN, la región de la esterilidad, y pedirle al gran señor de ese lugar MICTLANTECUHTLI que nos regale uno.
La Superiora «Reverenda madre: os ruego encarecidamente que atendáis la petición de los dadores de estas letras, personas de toda mi estimación y dignas de que se las atienda, Viva mil años como la deseo.
Al terminar el tiempo dedicado a meditar, iniciaron los sacrificios ordenados por su reverenda madrecita, su abuela, TONACACIHUATL, TONANTZIN, la mujer creadora, la mujer benefactora; aquella adornada con un gran penacho de plumajes solares y en cuyo manto se veía dibujado el cosmos con sus constelaciones: OMECIHUATL, TONACACIHUATL, TONANTZIN, la misma dadora de vida, TOCI, adornada con IPALNEMOHUANI: aquello por lo cual existimos, la energía cósmica.
Sin embargo, ya se cuenta que por las noches se escuchan a lo largo de esta arteria citadina un estruendo tan espantoso que parece ir creciendo poco a poco… Y dicen que es el río que se fortalece con aguas subterráneas que le dan sus hermanos y un día surgirá tan potente que arrasará a toda esta metrópoli que está destruyendo a nuestra madre reverenda: la Naturaleza.
TRES Al planeta azul lo acaricia el aire y el aire hace que el oxígeno se extienda por todos los rincones de nuestro enorme hogar: la Tierra, nuestra reverenda madrecita y reverendo padrecito a la vez.
De esta manera lograremos salvar a nuestra reverenda madrecita Naturaleza, padrecito también, y a nosotros mismos, de posibles des-trucciones, nefastos retrocesos o acortamiento de nuestra existencia, ya de por sí tan diminuta.
Nunca debíamos olvidar que ella es la máxima manifestación de la energía creadora y que de todos modos es nuestro-nuestra reverendo-reverenda-padre-madre.
-Mi nuestra reverenda madrecita, TONANTZIN-NONANTZIN, COATLICUE, les he dado el castigo merecido a tus hijos perversos.- Acercándose con gran ternura a su madre, HUITZILOPOCHTLI con su viril voz, decía -Aquí te traigo tus valiosos despojos.