retrocarga

retrocarga

1. s. f. Acción y resultado de cargar un arma mediante un mecanismo situado en la parte inferior.
2. de retrocarga loc. adj. Se aplica al arma de fuego que se carga por la parte inferior de su mecanismo.
Traducciones

retrocarga

SF de retrocargabreechloading
arma de retrocargabreechloader
Ejemplos ?
Alcanzaba una velocidad de 2 a 3 nudos, impulsado a propulsión humana, con un sistema de cigüeñales y pedales que movían sus dos hélices, y se hundía con un ingenioso sistema de arrastre de pesos de un lado a otro de la nave. Su armamento consistía en dos cañones de retrocarga, ubicado uno en la proa.
En 1809 marchó a París para perfeccionarse, trabajando hasta 1814 en la fábrica del armero suizo Jean-Samuel Pauly, que estaba experimentando con fusiles de retrocarga.
El fusil Dreyse está considerado como uno de los primeros fusiles de retrocarga y percusión central, aunque tenga poco que ver con modelos posteriores.
De sus trabajos en este sentido nació el llamado “fusil de aguja”, ideado primero como de avancarga y transformado en 1836 en arma de retrocarga.
Johann Nikolaus Dreyse (1787-1867) comenzó a desarrollar un sistema de retrocarga, basado en un diseño hecho años antes por Jean Samuel Pauly, y luego de múltiples experimentos, concluyó el diseño del mismo en 1836.
Algunos de esos buques fueron: Tacuarí: 421 toneladas, 6 cañones Añabay o Anhambahy: 300 toneladas Paraguarí: 627 toneladas, 4 cañones Ygurey: 548 toneladas, 5 cañones Yporá: 205 toneladas, 4 cañones Marqués de Olinda: 300 toneladas, 4 cañones (capturado al Brasil). Jejuí: 120 toneladas, 2 cañones (uno rayado de retrocarga y de a 12).
La batalla se inclinó al comienzo hacia los franceses, que contaban con un mejor rifle, el Chassepot, un fusil de cerrojo con un alcance superior a 1.200 m, muy superior al fusil prusiano Dreyse, también llamado fusil de aguja, con un alcance de sólo 550 m. Sin embargo, la artillería prusiana era superior al disponer de cañones de retrocarga fabricados completamente en acero.
Ese sistema de cierre tenía la ventaja de permitir la retrocarga, es decir, que se podía cargar desde atrás en vez de por la boca del cañón, y con los componentes del disparo (carga de pólvora, pastilla de fulminato y proyectil) ensamblados en una unidad o cartucho, no separados, lo que permitía una gran rapidez de tiro: entre 7 y 10 disparos por minuto durante los primeros momentos, lo que le daba una potencia de fuego increíble para esa época.
En 1878 diseño un sistema de cañones de acero, retrocarga, y ánima rayada en los calibres de 70, 90, 160 y 200 mm que fue declarado como reglamentario por la Armada Española.
En esta guerra apareció el rifle de retrocarga, la ametralladora e incluso el submarino, la bomba de relojería y las minas, tanto de tierra como submarinas, aunque las últimas no fueron decisivas, y sí cuestionadas pues dañaban el orden moral de la guerra y eran consideradas como herramientas bárbaras.
El 6 de agosto de 1880, su armamento era un cañón Blakely de retrocarga de 12 libras, un Preston de 12 libras, un obús de 12 libras y una ametralladora.
Existían también un cuerpo de caballería de escolta presidencial de 250 hombres armados con carabinas rayadas de retrocarga sistema Turner, y un regimiento de Dragones de la Escolta armado de carabinas rayadas, pero no se comprometieron en combate hasta los últimos momentos de la guerra.