retrógrado

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retrógrado, a

(Del lat. retrogradus.)
1. adj./ s. POLÍTICA, SOCIOLOGÍA Que es partidario de ideas o de instituciones políticas o sociales de tiempos pasados tiene constantes problemas con sus hijos porque es muy retrógrado. carca progresista
2. adj. Que retrocede o retrograda.
3. ASTRONOMÍA, MECÁNICA Se aplica al movimiento que se produce en el sentido del de las agujas del reloj.

retrógrado, -da

 
adj. Que retrograda.
adj.-s. fig.Partidario de instituciones políticas o sociales propias de tiempos pasados.
astron. Díc. del movimiento de algunos satélites que se efectúa de E a O, es decir, como el movimiento aparente general diurno, que es el opuesto al verdadero movimiento de rotación de la Tierra.
Sinónimos

retrógrado

, retrógrada
adjetivo
Traducciones

retrógrado

retrograde, backward

retrógrado

retrograd

retrógrado

rétrograde

retrógrado

逆行

retrógrado

逆行

retrógrado

retrograd

retrógrado

retrograd

retrógrado

ADJ
1. (Pol) → reactionary
2. (= que retrocede) → retrograde, retrogressive

retrógrado -da

adj retrograde
Ejemplos ?
Los participantes eran todos protestantes, de ideas liberales y relacionados con la masonería, y se sorprendían de ver a un sacerdote católico, sometido a los dictámenes retrógrados de Roma, pero que hablaba de libertad, igualdad, justicia social, etc., algunos de los postulados de la Ilustración.
Así todo se defiende, es encarcelado y moralmente se desmorona al ver el país de nuevo envuelto en ideas y estamentos caducos y retrógrados.
Con la excepción de Himalia, son satélites generalmente pequeños. A su vez, este grupo se puede dividir en dos, los progrados y los retrógrados.
Los patriotas y progresistas y novedosos se declararon por el empresario pero los godos y retrógrados y recalcitrantes se decidieron por el auriga.
Y el pueblo, crédulo y sencillo, aporrea a cuatro curas acá, tres docenas de retrógrados allá; ayuda a encarcelar en el otro lado a algunas influencias reaccionarias, y no echa de ver que, entre tanto, los agentes de los hombres del festín llenan a su gusto las urnas ambicionadas de donde han de salir los jueces de la cuestión magna.
En cambio, lo poco bueno se lo atribuyen a ellos mismos: los ministros retrógrados o de su convento, que sólo por serlo son sabios, no hacen ni bien ni mal: todo su acierto consiste en consultarles y obedecerles, y así lo publican en extensos telegramas que reproducen en grandes caracteres los periódicos manilenses de su devoción.
De ahí un fenómeno muy general en la Historia: los hombres que al iniciarse una revolución parecen audaces y avanzados, pecan de tímidos y retrógrados en el fragor de la lucha o en las horas del triunfo.
¡Ensueño!, clamarán, disfrazando su terror con filosofías abyectas, los que pretenden detener las reivindicaciones populares para no perder un puesto productivo o un negocio poco limpio. Es el viejo estribillo de todos los retrógrados ante los grandes avances de los pueblos, es la eterna defensa de la infamia.
Su pluma siempre estaba al servicio de los que gobernaban: con los conservadores, llamados entonces retrógrados, era partidario del orden absoluto; hablaba con elocuencia de las garantías individuales y del ejército permanente; se mostraba partidario de la pena de muerte y vilipendiaba la libertad de imprenta.
Deja eso de adelante y atrás, arriba y abajo, a progresistas y retrógrados, ascendentes y descendentes, que se mueven en el espacio exterior tan sólo, y busca el otro, tu ámbito interior, el ideal, el de tu alma.
Un partido, animado tal vez de buena fe, pero esencialmente inconsecuente, pretendió extinguir esta lucha y de hecho no logró otra cosa que prolongarla; pues, por falta de una doctrina que le sea propia, ese partido toma por sistema de conducta la inconsecuencia, y tan pronto acepta los principios retrógrados como los progresistas, para oponer constantemente unos a otros y nulificar entrambos.
A cada progreso realizado en el orden material, a cada derecho respetado, corresponderán las filas opuestas con un movimiento que las acerque y permitan nuevas concesiones y a la larga, serenados los ánimos y desaparecidos de la escena los antiguos caudillos llenos de ideas exageradas, cuya presencia en ella, impedía devolver la elasticidad necesaria al juego del organismo social, una oposición moderada, apenas viable, porque no tendrá abusos que denunciar ni reclamos que alzar a lo alto como banderas de guerra, establecerá un equilibrio casi perfecto entre las exigencias de los más avanzados y la prudencia previsiva de los más retrógrados.