Ejemplos ?
Mil veces me detuve yo, su hermano más que su amigo, en el centro de la habitación para contemplar a Dolores, que, puesta en pie delante de su querida jaula, inclinada sobre los alambres y mostrando en su rostro cierta satisfacción melancólica, seguía con ojos curiosos los múltiples y ágiles movimientos de aquellos preciosos animales, que, ya saltaban por entre los barrotes de su cárcel, ya esponjaban sus plumas en la bañera de metal, ya elevaban sus dulces trinos al espacio, ya, picoteando los granillos de alpiste esparcidos por el suelo de su vivienda, se perseguían los unos a los otros con un rumor continuo de gorjeos y de alas, alegres en su cautiverio, más alegres aun porque su zambra retozona distraía las angustias y los pesares de su dueña.
Ocurriome que se trataba de hacerme conocer alguna linda muchacha; y como a los veintitrés años el alma es retozona y el cuerpo pide jarana, contesté sin vacilar: -A lo que estamos, benedicamos, franchute.
Por decoro no preguntó más; hizo una mueca de satisfacción dedicada a sus acompañantes, que respiraron satisfechos, y se reflejó una retozona sonrisa en los rostros.
Las pobres diaconisas de la carne alquilona tienen el alma hueca y los párpados bajos; de cuando en cuando estallan en risa retozona sacudiendo a compás sus gayos calandrajos.
Agazapada yo en un risco, y de mi Acis en el regazo sentada, de lejos con los oídos recogí tales razones míos, y oídas en mi mente las anoté: “Más cándida que la hoja de la nívea, Galatea, alheña, más florida que los prados, más esbelta que el largo aliso, 790 más espléndida que el vidrio, que el tierno cabrito más retozona, más lisa que por la asidua superficie trizadas las conchas, que los soles invernales, que la veraniega sombra más grata, más noble que las manzanas, que el plátano alto más visible, más lúcida que el hielo, que la uva madura más dulce, 795 más blanda que del cisne las plumas y la leche cuajada, y si no huyeras, más hermosa que un bien regado huerto.
En tanto que el sepulturero abría la zanja, una brisa fresca y retozona oreaba el rostro del muerto, quien ciertamente no debía estarlo en regla, pues sus músculos empezaron a agitarse débilmente, abrió luego los ojos y, al fin, por uno de esos maravillosos instintos del organismo humano, hízose cargo de su situación.
Luego se precipitó, a una velocidad muy distinta de la del conejo. Volteaba en el aire, sintiéndose joven y retozona -estaba aún llena de vino hasta la mitad-, aunque por muy poco tiempo.
El abate Cruchot, hombre regordete y rechoncho, con peluca roja y lisa y con cara de mujer retozona, dijo adelantando sus pies bien calzados con gruesos zapatos provistos de hebillas de plata: -¿No han venido aún los Grassins?
(Arrojándose retozona en los brazos de su amíga.) Dices que has cometido muchos pecados, querida; ¡pero yo, gracias a Dios, ni uno solo!
Ideas de alta cultura y civilización prosperaban, a pesar de la pesadez de ciertos ingredientes de que se componía la pasta y se infiltraban en ella; tanto que hasta el mismo elemento negro que desde un principio le había sido incorporado había perdido su aspecto algo bestial, para dejar sólo en el conjunto, como un rayo dorado de alegría retozona y de ideal infantil.
Se dice que el consumidor de este hongo siente una alegría retozona, que suele manifestarse con cantos; y cualquier esfuerzo físico que trate de realizar se le hace fácil, porque el tono muscular se eleva considerablemente.
A este título se le unieron Georgy Girl, la solterona retozona, Rey de Corazones y Lejos del mundanal ruido, adaptación de Thomas Hardy a cargo de John Schlesinger en la que se puso en la piel de un pastor pensativo.