retoño

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retoño

1. s. m. BOTÁNICA Brote nuevo de una planta el ciruelo ya tiene varios retoños. renuevo
2. coloquial Hijo o hija de una persona, en especial de poca edad está casada y tiene dos retoños. niño

retoño

 
m. Vástago o tallo nuevo que echan las plantas.
fig. y fam.Hablando de personas, hijo, esp. el de corta edad.

retoño

(re'toɲo)
sustantivo masculino
1. brote nuevo de una planta Ya han empezado a salirle retoños a los rosales.
2. hijo o hija de una persona, en especial de poca edad Todos los días saca a pasear a su retoño.
Sinónimos

retoño

sustantivo masculino
Traducciones

retoño

shoot, bud, sprout

retoño

virgulto

retoño

SM
1. (Bot) → sprout, shoot
2. (= niño) → kid
Ejemplos ?
El cariño de la niñez había muerto; quedaba una matrona de aldea, fiel a su esposo, hasta seguirle en sus pecados; y era ya como él avarienta, por vicio y por amor de los cinco retoños.
No faltaron pedantes de todas clases, sexos y escuelas y sectas que, al olor del buen trato que don Braulio ofrecía, acudieron, haciendo honesto alarde de sus habilidades para injertar sabios precoces en retoños vulgares y aun silvestres.
Pero la Hermandad Obrera se comportó frente al gran movimiento político del proletariado como una simple Liga particular, que en parte sólo existía sobre el papel y cuya importancia era tan secundaria que la reacción no consideró necesario suprimirla hasta 1850, sin meterse hasta varios años más tarde con aquellos retoños suyos que aún continuaban existiendo.
El lacayo o el repartidor de leche se habían confeccionado dos o tres ideas concretas respecto a la vida, así también la mucama y la cocinera, que con las dos o tres ideas maniobraban con éxito en la vida. En cambio los retoños de nuestra burguesía ríspida vivían en disconformidad.
D. Alonso hallábase achacoso e imposibilitado para el viaje, pero convino en que sus retoños asistiesen a las fiestas. Eran tres los mancebos y el mayor contaba veintiún años.
Está detallado aquello con la minuciosidad extrema, con todo el acabado que satisfaría al Ruskin más exigente; distingue quien lo mira uno a uno los rayos que forman la aureola que circuye los rizos castaños de la cabeza, los hilos de oro de la orla bordada, las ramazones de los duraznos en flor, los pétalos rosados de éstas, las hojas de las rosas amarillas, sobre la verdura de los matorrales, y en los retoños y yerbas del suelo podría un botánico reconocer una a una las plantas copiadas allí por el artista.
Los habitantes del norte de los dos continentes, los Laponeses, los Samoiedes, los Ostiacks, los Esquimaux descienden, según algunos, de la raza mongólica, y según otros, no son más que unos retoños de la rama Seythe y Tártara de la raza caucásica.
No era para menos; y si algo se consoló fue al ver que no por esto había muerto del todo la planta; pero sólo recuperó su tranquilidad cuando, a los cuatro o cinco días, pudo comprobar que volvía a brotar con una lozanía tan extraordinaria que de cada una de las ramitas cortadas por el diente del animal salían dos cargadas de hojas anchas y frescas que daba gusto, de un verde claro lo más apetitoso; y lo mejor fue que del mismo tronco de la planta salían retoños por todas partes y crecían a ojos vistas.
Pocos años después, una boquita sonrosada de criatura le cambió, balbuceando, el nombre de Mamita por el de Abuelita; y con el pasar de los años, sus hijos, desdeñosos, a pesar de su fortuna asentada ya en cimientos sólidos, y siempre creciente de ir a la ciudad, «al chiquero grande», como decían, comer carne cansada, cuando, en su casa, podían mascar a su gusto la carne firme y jugosa de la res de su marca, recién carneada, fueron formando, sin cesar, alrededor de ella, como una aureola de florecientes retoños.
Han de podarse de la lengua poética, como del árbol, todos los retoños entecos, o amarillentos, o mal nacidos, y no dejar más que los sanos y robustos, con lo que, con menos hojas, se alza con más gallardía la rama, y pasea en ella con más libertad la brisa y nace mejor el fruto.
Pues Julia, aunque tiene una casa preciosa, aunque tiene escogidas amistades y da todos los días magníficas comidas, no ve a su alrededor retoños verdeantes ni el más pequeño capullo que prometa para un día flores o fruto.
¿Acaso Hernani veía a su dama como yo solía ver a Celinita para huir de tentaciones: ajada, en zapatillas, madre ya de varios retoños?