retórico

(redireccionado de retóricos)

retórico, a

(Del lat. rhetoricus < gr. rhetorikos.)
1. adj. RETÓRICA De la retórica o la oratoria tratado retórico.
2. adj./ s. RETÓRICA Se aplica a la persona que está especializada en retórica.

retórico, -ca

  (del l. rhetoricus < gr. rhetorikós)
adj. Relativo a la retórica.
adj.-s. Versado en retórica.

retórico, -ca

(re'toɾiko, -ka)
abreviación
1. relacionado con el conjunto de reglas y principios del arte de hablar y escribir para deleitar, convencer o persuadir una figura retórica
2. lenguaje sencillo que es en exceso rebuscado o artificial No soporta el lenguaje retórico de los políticos.
Traducciones

retórico

rhetorical

retórico

retorisk

retórico

rhetorische

retórico

修辞

retórico

修辭

retórico

수사학

retórico

retoriska

retórico

/a
A. ADJrhetorical
B. SM/Frhetorician
Ejemplos ?
En ellas busca lo real y elimina todo aquello con lo cual los adornos retóricos, estéticos, sentimentales ocultan y difuminan la realidad de los hechos trasmitidos.
Eran liberales con un sentido más aguzado de las tareas prácticas, menos retóricos y soñadores, capaces de diagnosticar los males sociales e identificar sus causas, pero también de proponer soluciones viables.
Mas no la literatura entendida exclusivamente como preciosismos retóricos o como simple catálogo, sino aquella que reúne de modo fundamental una serie de equivalencias emocionales para el mundo de significaciones del joven alumno.
Un día le llevaron una rara especie de hombre ante su trono, donde se hallaba rodeado de cortesanos, de retóricos y de maestros de equitación y de baile.
Ello es que hablaban mucho de Matemáticas, y de Física, y de Química, y decían que los españoles éramos unos retóricos, pero que afortunadamente ellos estaban allí para arreglarlo todo y acabar con la Metafísica, que, según parecía, era lo que nos tenía arruinados.
Programa infantil: Producto audiovisual específicamente destinado a ser emitido por radio o televisión creado para y dirigido a niños y niñas, generado a partir de elementos estilísticos, retóricos y enunciativos de cualquier género o cruce de géneros que deben estar atravesados por condicionantes, limitaciones y características propias que apelan y entienden a la niñez como un estatus especial y diferente a otras audiencias.
Pintóle de cuánto más gusto le serían los abrazos del amante mozo que los del marido viejo, asegurándole el secreto y la duración del deleite, con otras cosas semejantes a éstas, que el demonio le puso en la lengua, llenas de colores retóricos, tan demonstrativos y eficaces, que movieran no sólo el corazón tierno y poco advertido de la simple e incauta Leonora, sino el de un endurecido mármol.
Plácenos aquí reproducir algunos pasajes de Jerónimo por los cuales aparece claramente cuánto aborrecía él la elocuencia propia de los retóricos, que con el vacío estrépito de las palabras y con la rapidez en el hablar busca los vanos aplausos.
Así, por vida mía, no menos veo ser digno de aprobarse en ti o Secundo, el que, habiendo escrito la vida de Julio Africano, hayas dado a todos esperanza de componer más libros de esta especie que plausible en Aper el no haber dejado aún de ejercitarse en las controversias, queriendo más ocupar su tiempo, como acostumbran los nuevos retóricos, que como solían los antiguos oradores.
Ni es de extrañar: todas estas cosas eran nuevas y desconocidas, y aun había poquísimos entre aquellos oradores que hubiesen saludado los preceptos de los retóricos ni las doctrinas filosóficas.
Mas a vuestra vista están aquellos que leen a Lucilio en vez de Horacio, y a Lucrecio en vez de Virgilio; aquellos a quienes les da asco la elocuencia de Aufidio Baso o Servilio Noniano, en comparación de Sisena o Varrón; aquellos que repugnan y aborrecen los comentarios de nuestros retóricos, y admiran los de Calvo; aquellos a quienes, charlando ante los jueces a la usanza antigua, no tienen oyentes, no los escucha el pueblo, y apenas pueden sufrirlos los mismos litigantes, tan tristes y desaliñados, consiguen con la debilidad y ayuno aquella misma sanidad de que se glorian.
Dejo aparte el estudio de las primeras letras, en las cuales se pone poco esmero: ni se gasta mucho tiempo en la gramática, en entender los autores, y en estudiar la antigüedad, ni en el conocimiento filosófico e histórico de las cosas, ni del hombre, ni de los tiempos, sino que se apresuran para ir a oír a los que llaman retóricos, cuya influencia mostraré bien pronto cuán escasa haya sido al introducirse en Roma, y cuán poca autoridad haya tenido entre nuestros antepasados.