Ejemplos ?
Qué calor!... Sudando llego, por la empinada montaña resbalando, a este valle que en sosiego tu corriente, ¡oh Pusa!, baña susurrando.
La joven compañera de don Diego respiró con avidez aquel aroma delicioso, y corriendo, se acercó a los rosales, que la hermana hortelana acababa de regar y en cuyas hojas brillaban resbalando las gotas de agua, trémulas y cristalinas.
Cuando se descorría la mampara de hierro que tapaba el homo, las llamas enrojecían las paredes, y, su reflejo, resbalando por los tableros cargados de masa, coloreaba los blancos taparrabos y aquellos pechos atléticos y bíceps de gigante que, espolvoreados de harina y brillantes de sudor, tenían cierta apariencia de femenil.
El sorprendido y cerril amante, que entre las carcajadas de la gente no veía «más que con sus celos y al través del ignominioso tinte de su cara, en lugar de echar al garrote la panoja que tenía entre las manos, la arrojó furioso hacia su rival; pero éste tenía la cabeza más dura que la panoja, y habiéndola recibido cerca del occipital, resbalando sobre él el proyectil fue a parar a las narices del forastero, que estaba sentado un poco más atrás y en la misma dirección.
Y sin embargo, el hombre no parecía muy fuerte; era más bien bajo, delgado, menudito; no metía ruido ni con la lengua, ni con los pies, y si caminaba ligero, era sin demostrar apuro y como resbalando.
Y aquel eco sin voz era un aliento, un respiro vital de aquellas llores que extendían su aroma por el viento. Una brisa ligera se levanta, mueve de pronto las dormidas hojas, y entre las ramas resbalando canta.
Y así en tu clima voluptuoso y blando que a siempre amar el corazón convida, ya entre amores eternos resbalando el sueño deleitoso de la vida.
Bajo tu amparo, en tu sereno asilo, ¡oh soledad!, yo viviré tranquilo; yo olvidaré la angustia de la vida, no sentiré su peso, vagando en tu pradera florecida, y por el fresco laberinto errando de tu amena floresta y bosque espeso, yo desoiré la voz de mis dolores por la canción del aura entre tus flores, y el murmurar de la apacible fuente, que baña tus jardines, resbalando entre lirios y rosas mansamente.
Era todo movimiento, confusión, llanto, fatiga; por oír entonces al justo suben varios al Pichincha. Resbalando entre la nieve, ante todos llega Nina; ve a su padre, mira al cielo, llora, y como él se arrodilla.
¡Río Arlanza, Que el florido campo pules Derramándote en holganza, Tan frágil es mi esperanza Como tus ondas azules! ¡Quién pudiera, río manso, Resbalando indiferente Hallar como tú descanso Cuando apilas tu corriente En escondido remanso!
Y sin embargo, envuelto en la densa nube de tierra que levanta el incansable troteo de la tropilla, sediento, quemado por los rayos oblicuos de un sol ardiente; fastidiado y dolorido por el largo galope; sostenido en la cruzada, más que por la fuerza de su voluntad adormecida, por la idea que, una vez en el camino, hay que llegar, el viajero, de repente silba la madrina, arrolla los fletes, y los hace trepar al galope, jadeantes, enterrados en la arena hasta la rodilla, resbalando y haciendo fuerza, hasta la cumbre del médano, donde se paran, con relinches de alegría.
Hacia otra parte, entretanto, dos africanas llevaban arrastrando las entrañas de un animal; allá una mulata se alejaba con un ovillo de tripas y resbalando de repente sobre un charco de sangre, caía a plomo, cubriendo con su cuerpo la codiciada presa.