resalado

(redireccionado de resalada)

resalado, a

adj. Que resulta gracioso o ingenioso es el crío más resalado de la clase; siempre tiene una frase resalada para todos. saleroso
Traducciones

resalado

vivacious

resalado

ADJ (= vivo) → lively
Ejemplos ?
-Porque siempre andaba con ruegos y no se le caía de los labios el refrán que dice: «Más alcanza el que ruega que el que pega», viniera o no a pelo este refrán. Macario, el hijo mayor del tío Rogativas, se enamoricó como un bestia de una chica de Tomillarejo que la llamaban la Resalada.
El tío Rogativas, viendo que el muchacho se daba de testaradas contra las paredes porque la Resalada no le quería, dijo: «¿Qué va a que este bruto nos derriba la casa y a todos nos coge debajo?» Y se decidió a ver a la Resalada y rogarle que se casase con el chico, pues él les daría un par de mulas, aunque se quedase por puertas.
Al oír al tío Rogativas, la Resalada se ablandó; porque para las mujeres no hay hombre feo ni bruto si se tiene la precaución de dorarle un poco por fuera, y Macario y ella se casaron y se establecieron en Tomillarejo.
Su ilustrísima quedó muy complacido de la visita, y rió no poco de lo palurdamente que le hizo los honores de la casa, no la Resalada, que era lista como un demonche, sino Macario, que no sabía abrir la boca sin decir mú.
-Ea -dijo su ilustrísima a la Resalada al despedirse -, éste se viene a comer conmigo y aquellos señores. -¡Señor! -exclamó la Resalada-.
- Bien, Resalada, queda tranquila -contestó el señor obispo reventando de risa-, que si Macario trata de hacer alguna de las suyas, yo le advertiré con un buen pisotón que se vaya con tiento.
La Resalada se tranquilizó con esta promesa del señor obispo, y el señor obispo y Macario volvieron a casa del señor cura, donde la viejecita había dispuesto ya una mesa, digna, no ya del obispo de Sigüenza y sus acompañantes, sino del mismo apostolado con Cristo a la cabeza.
- Porque usted decía que el fomes peccati es la cosa más mala del mundo, y a mí me parece que en el mundo no hay cosa mas rica que lo que uno siente dentro cuando ve una chica resalada y retrechera.
-No puede ser, Resalada -contestó el señor obispo-; que siendo alcalde del pueblo, y además ahijado mío, sería mal visto que hoy no me acompañase en la mesa.