reptiles

reptiles

 
m. pl. zool. Clase de vertebrados poiquilotermos de cuerpo recubierto de escamas córneas, respiración pulmonar, cloaca, corazón con tres cámaras (en los cocodrilos cuatro), sexos separados, fecundación interna y reproducción ovípara. En la actualidad comprende cuatro órdenes: quelonios, crocodilios o crocodilianos rincocéfalos y escamosos.
Ejemplos ?
20 Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad, de forma que son inexcusables; 21 porque, habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, antes bien se ofuscaron en sus razonamientos y su insensato corazón se entenebreció: 22 jactándose de sabios se volvieron estúpidos, 23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una representación en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos, de reptiles.
En aquellas ruinas de palacios, de pirámides y de templos gigantes, donde crecen polvorientos sicomoros y anidan verdes reptiles, he visto por primera vez una singular mujer a quien sus criados indios, casi estoy por decir sus siervos, llamaban dulcemente la Niña Chole.
–Lanzarote vencedor de la inconsciencia– El cosmos se acrecienta ante mi vuelo y ebrio de estrellas y luz, cegado de amores laborales, me entretejo en la Vía Láctea, lejos de ironías harpías, distante de pequeños terrenales, a salvo de reptiles envidiosos.
Dejando, pues, a un lado estos dislates, cuando dice «no matarás« », debemos comprender que esto no pudo decirse de las plantas, porque en ellas no hay sentido; ni de los irracionales, como son: aves, peces, brutos y reptiles, porque carecen de entendimiento para comunicarse con nosotros; y así, por justa disposición del Criador, su vida y muerte está sujeta a nuestras necesidades y voluntad.
Entre un entrelazado geométrico y dos motivos naturales, son de mejor carácter los segundos que el primero, pues distrae la simetría motivada por la necesidad de la construcción, pero como ha de haber el equilibrio de asunto y de masa por el contraste de la idea, es necesario tal vez una zancuda matando una víbora acuática. Para la traviesa de los pies, una escena de reptiles que el hombre tiende a hollar con su planta y las subyuga bajo su poder.
Y si las elecciones de los días valen para estos ejercicios por causa de que la posición de las estrellas domina sobre todos los cuerpos terrenos animados o inanimados, según la diversidad de los momentos de los tiempos, consideren cuán innumerables son las producciones que debajo de un mismo punto de tiempo nacen o salen de la tierra o empiezan a crecer, y, con todo, tienen tan diferentes fines, que a cualquier niño le obligan a que se ría y mofe de estas observaciones; porque ¿quién hay tan falto de juicio que se atreva a decir que todos los árboles, todas las plantas y hierbas, todas las bestias, reptiles, aves, peces, gusanillos e insectos participan, cada uno respectivamente, de diferentes momentos en su nacimiento?
Las víboras, aunque escalen las montañas, siempre se arrastran para llegar a quienes piensan morder. Díaz y sus cómplices, en la cumbre de su poder omnímodo, no caminan más alto que los demás reptiles.
-Yo no me atermino -gritó de pronto el timonel, al ver cómo las olas revolvíanse como formidables reptiles en torno de las rocas que a flor de agua defendían parte de la costa en peligrosas rompientes.
No lejos de sus restos esparcidos, de musgo y de meleza revestidos, y de impuros reptiles habitados, Guadalquivir corría, y al monumento viejo en su fondo de arenas ofrecía claro y seguro, aunque voluble espejo; mostrando cuánto son breves y vanas las fortunas mundanas.
Los habitantes del Cantón afirman que en los restos de bosque nativo especialmente en la parte alta se puede observar al Tigre. REPTILES Y ANFIBIOS Culebra Mata caballo, Culebra Equis.
Tradiciones y costumbres fronterizas Arenillas – Las Lajas La Moquillada, cuentan los nativos que en el fondo de la laguna existía un criadero de lagartos, que solo un temerario nadador de apellido Avalos, buceaba en la profundidad y jugaba con los enormes reptiles.
A sus pies oficiaban, en presencia de los reyes, de hinojos sobre sus tumbas, los arzobispos de mármol que él había visto otras veces inmóviles sobre sus lechos mortuorios, mientras que, arrastrándose por las losas, trepando por los machones, acurrucados en los doseles, suspendidos en las bóvedas ululaba, como los gusanos de un inmenso cadáver, todo un mundo de reptiles y alimañas de granito, quiméricos, deformes, horrorosos.