repetidamente


También se encuentra en: Sinónimos.

repetidamente

adv. Varias veces en varias ocasiones.

repetidamente

(repetiða'mente)
adverbio
varias veces, en varias ocasiones Vino a visitarnos repetidamente este verano.
Traducciones

repetidamente

repeatedly

repetidamente

تَكْراراً

repetidamente

opakovaně

repetidamente

gentagne gange

repetidamente

wiederholt

repetidamente

toistuvasti

repetidamente

opetovano

repetidamente

繰り返して

repetidamente

반복하여

repetidamente

herhaaldelijk

repetidamente

gang på gang

repetidamente

wielokrotnie

repetidamente

repetidamente

repetidamente

gång på gång

repetidamente

อย่างซ้ำๆ

repetidamente

defalarca

repetidamente

lặp lại

repetidamente

反复地

repetidamente

ADVrepeatedly
Ejemplos ?
El Gobierno español se ha manifestado repetidamente en favor de la intensificación de la cooperación internacional frente a esta amenaza contra todos.
Todo Miembro de las Naciones Unidas que haya violado repetidamente los Principios contenidos en esta Carta podrá ser expulsado de la Organización por la Asamblea General a recomendación del Consejo de Seguridad.
Tan sólo podíamos, y así se hizo en las últimas semanas hasta el límite de nuestras capacidades, tal como fue en los años anteriores, cumplir con nuestro deber educativo. Repetidamente dijimos a los jóvenes que debían seguir, en sus luchas, los caminos de la razón, de la ley y del diálogo, sin incurrir en provocaciones ni en actos violentos.
Me acuerdo que cuando yo era muchacho encargaba Ud. repetidamente a Madrid una colección de los retratos de los personajes célebres de la revolución francesa, y nunca pudo conseguirlos.
He sostenido repetidamente que para la Revolución Mexicana, el hombre, el pueblo, no son un medio para cumplir los fines del Estado, sino todo lo contrario; es el Estado un medio para cumplir los altos fines del hombre y del pueblo.
Se viene un tiempo nuevo, el tiempo del diálogo, del respeto y del trabajo en equipo, tiempo de construcción con más justicia social. Repetidamente a lo largo de la historia hemos vivido muchas divisiones, la confrontación nos ha llevado por caminos errados, somos pasionales y es bueno serlo, pero a veces esa pasión nos tiende una trampa, crea conflictos innecesarios, genera fanatismos que tantas veces nos arrastraron a la violencia, a la incapacidad de razonar y a la falta de amor.
Mi anfitrión, una vez que me indicó el lugar de la campanilla, y se hubo asegurado de que el azucarero estaba lleno, los frascos de colonia bien situados en el tocador, y después de preguntarme repetidamente si no me faltaba nada, me deseó buenas noches y me dejó solo.
Por último, se recomienda a los maestros de capilla, cantores, eclesiásticos, superiores de seminarios, de institutos eclesiásticos y de comunidades religiosas, a los párrocos y rectores de iglesias, a los canónigos de colegiatas y catedrales, y sobre todo a los Ordinarios diocesanos, que favorezcan con todo celo estas prudentes reformas, desde hace mucho deseadas y por todos unánimemente pedidas, para que no caiga en desprecio la misma autoridad de la Iglesia, que repetidamente las ha propuesto y ahora de nuevo las inculca.
En vista de esto, no nos sorprende saber que se consideraba que las oportunidades eran de varias a una en favor del fracaso de cualquier negocio dado que se emprendiera, y que para las personas que al final tenían éxito en dar en el clavo era común haber fracasado repetidamente.
Me llenan de consternación las quejas que repetidamente se me dan de varios individuos, ya de los que han merecido mis comisiones, ya de los que sirven en mis ejércitos, por sus excesos en tomar cabalgaduras por los lugares de su tránsito, no solo en las fincas de europeos, sino en las de mis amados americanos, y cuando mis intenciones en llevar adelante la justa causa que sostengo, no son otras que la comodidad, descanso y tranquilidad de la nacion, no puedo ver con indiferencia las lágrimas que ocasionan aquellos individuos, adulterando sus comisiones y abusando de mis confianzas y sus facultades.
A decir verdad, la dama parecía muy enamorada de él -especialmente en su ausencia-, y se ponía en ridículo al citar repetidamente lo que había dicho «su adorado esposo, el señor Wyatt».
"Los romanos inviaron embajadores a Antíoco, para que debajo del color de la embajada reconociesen los ejércitos y aparato del rey, y procurasen mitigar el odio de Aníbal contra los romanos, o con la caricia de frecuentes visitas y conversaciones con él le hiciesen sospechoso y aborrecible con Antíoco." Lo que mañosamente ejecutaron, como se lee en el mismo capítulo, alabándole repetidamente sus grandes hazañas: Quorum sermone laetus, saepius cupidiusque cum legatis colloquebatur, ignarus quod familiaritate Romana, odium sibi apud regem crearet.