repentino

(redireccionado de repentinas)
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repentino, a

(Del lat. repentinus.)
adj. Que comienza o sucede de una manera inesperada o imprevista murió de una repentina enfermedad; el león hizo un movimiento repentino y la atacó . brusco, súbito previsto

repentino -na

 
adj. Pronto, impensado, no prevenido.

repentino, -na

(repentino, -na)
abreviación
que se produce de manera imprevista Murió de manera repentina.
Sinónimos
Traducciones

repentino

soudain, subit

repentino

náhlý

repentino

pludselig

repentino

äkillinen

repentino

nagao

repentino

突然の

repentino

갑작스러운

repentino

plotseling

repentino

plutselig

repentino

nagły

repentino

repentino, súbita

repentino

plötslig

repentino

ทันทีทันใด

repentino

ani

repentino

bất ngờ

repentino

突然的, 突然

repentino

внезапно

repentino

突然

repentino

פתאומית

repentino

ADJ
1. (= súbito) → sudden; (= imprevisto) → unexpected; [curva, vuelta] → sharp
2. tener repentina compasión (frm) → to be quick to pity

repentino-a

a. sudden;
adv. suddenly.
Ejemplos ?
Volvió en sí..., ¡pero con la razón enteramente perdida! Nos burlamos de las locuras repentinas en novelas y comedias... ¡Y existen!
Porque en Europa no se usan ya guerras repentinas ni se suele acudir a las armas antes que agotar todos los medios pacíficos ni practicar ciertos procedimientos que hoy se emplean en nuestro daño.
nterminable, el camino chileno hace serpear por la llanura, su cinta ancha, de múltiples huellas paralelas, buscando las lagunas de agua dulce, dando vueltas repentinas para evitar un médano o buscar el vado de un arroyo, cambiando de dirección a cada rato, sin más motivo aparente que la fantasía y el capricho de las tribus salvajes, que han ahondado sus sendas con el casco silencioso de sus caballos, al venir a comerciar con los cristianos o a invadir las estancias fronterizas.
Pero, como nunca en su vida había manejado un arado ninguno de ellos, los primeros surcos fueron todo un poema de dengues y vueltas, con saltos a la disparada, sin arañar tierra, y clavadas repentinas de reventar tiros.
Cuando alguno afirma que es bueno navegar en mar donde hay tormentas y donde las continuas y repentinas tempestades llevan al piloto a contraria parte, pienso que este tal, mientras me alaba la navegación, me prohíbe el desancorar la nave.
Pronto la insaciable codicia de los hijos de Castilla por tierra echó tan rara maravilla; y cuantas plagas vomitó el Averno el suelo de los Incas devastaron: piedad demuestra y corazón humano con inerme rebaño tigre hambriento, al lado puesto del león hispano que hijos de Manco devoró sin cuento: palacios, templos, todo lo derriba, la humilde choza y la ciudad altiva, con prestas manos el furor hesperio; y en sólo un punto el peruano imperio se cubre todo de confusas ruinas, cual si de furibundo terremoto las iras repentinas, estremeciendo la mitad de un mundo, la tornaran vastísimo desierto, de escombros sólo y de pavor cubierto.
Contaba a menudo que por abarcar demasiadas confesiones, su hermano no atendía bien a los moribundos, y agregaba que el mejor negocio para él eran las muertes repentinas, porque así tenía más tiempo disponible.
En un galope largo, se le acaban por cansar las manos, y no es difícil que afloje, a ratos; tanto el jinete como el caballo van medio dormidos, y cualquier tronco de paja, o la traicionera cueva del peludo, suelen ser ocasiones de rodadas repentinas, irresistibles.
Por cierto, le habían sucedido a él mismo, de vez en cuando, desgracias por el estilo; pero no tan seguidas nunca, ni tampoco tan repentinas que, en su mayor parte, no se hubiesen podido atajar o aminorar.
Con respecto á la falta de noticias á la entrada de los árabes, no debe ser motivo de estrañeza; la resistencia empezó en Asturias muy á los principios: Galicia es probable imitase pronto su ejemplo, á que la invitaba su posicion aventajada, y por consiguiente es de creer que la dominacion de los árabes en Galicia fuese breve y pasagera, sin que por eso quedase libre de sus acometidas repentinas.
Julia retiró sus manos de las mías, ruborizada y trémula como nunca. »Lo que más me encantaba en aquella mujer eran estas repentinas llamaradas de rubor.
Nosotros creímos hacer bastante con persuadir a nuestro pueblo, que Dios castigaba los malhechores basta la cuarta generación, sea por la lepra, sea por muertes repentinas, o por la pérdida de los pocos bienes que poseían.