repentinamente


También se encuentra en: Sinónimos.
Traducciones

repentinamente

overnight, sharply

repentinamente

ADV torcer repentinamenteto turn sharply, make a sharp turn
V tb repente 2
Ejemplos ?
Una bella joven había muerto repentinamente en uno de los compartimentos y la trajeron aquí; yacía en este mismo suelo, aquí donde estamos nosotros.
Mientras que la leía, fue repentinamente interrumpido por la entrada de otro elevado personaje, a quien deseaba especialmente ocultarla.
– Bien, nos vamos –ordenaba su voz, y, en un susurro de seda y satén que se roza, nos hundimos en la puerta cochera, semejantes, me parece, a dos enormes murciélagos, con el vuelo de nuestras esclavinas, repentinamente levantadas por encima de los dominós.
-Déjalo, tonta, eso te jallas -díjole la Tripicallera con acento irónico. -¡No; yo que he de dejarlo! -gritó, poniéndose repentinamente pálida Dolores-. ¡Qué he de dejarlo yo!
Póngase el almuerzo de un dómine sobre la mesa de su cátedra; véase éste obligado a abandonarla repentinamente, y ya ustedes saben lo que allí sucederá.
Mi fantasía se desataba. Se ofrecían a mi vista las espléndidas ciudades, convertidas repentinamente en vastos cementerios. Me paseaba por ellas, y el horror relampagueaba al través de mis vértebras y sacudía mis nervios con estremecimientos sombríos.
Tal como él la había descrito, su esposa era la más encantadora y cultivada de las mujeres. En la mañana del 14 de junio (día en que visité por primera vez el barco), la señora Wyatt enfermó repentinamente y murió.
-rugió Mendiola al ver cómo repentinamente todos los adversarios volvían grupas y se alejaban veloces como sombras tendidos sobre las monturas y haciendo a éstas trazar caprichosos zig zag burladores de la más certera puntería.
Pero cuando el parecido hace recordar alguna cosa, ¿no sucede necesariamente que el espíritu percibe repentinamente si falta algo al retrato para que sea perfecto el parecido con el original que se acuerda o si no le falta algo?
Al cabo de un instante, caballo y calesa estaban fuera del alcance del oído, dejando al asustado Ammi, inmóvil en la oscura escalera, la tarea de conjeturar qué podía haberlos impulsado a desaparecer tan repentinamente.
Pero entonces, ¡oh amigo mío! me sentí todo turbado y perdí repentinamente aquella serenidad de antes, con la que contaba para conversar sin esfuerzo con él.
-¡Yo cubijera!... ¡Yo! -aulló aquélla, transformándose repentinamente en una loba rabiosa. -¡Tú, sí!... Y esa bribonaza que me habéis quitao de entre las manos te corría los cubijos cuando tu pobre marido supo lo que eras; ésta te traía el aguardiente y te vendía los cuatro trapos para comprarlo...