rengo


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rengo, a

1. adj./ s. Que es cojo por tener una lesión en las caderas.
2. hacer la de rengo coloquial Fingir estar enfermo o lesionado para no hacer un trabajo.
Sinónimos

rengo

, renga
adjetivo y sustantivo
Traducciones

rengo

ADJ (LAm) → lame, crippled
Ejemplos ?
En un momento, se desternera la punta cortada; se sacan dos animales ajenos, una lechera de la patrona, un buey, un novillito rengo, y ¡a contar!
Por ahí deben andar los tantos... -Pues un pelagatos, un atorrante, un «tauro» que se pasa las noches en la timba del Rengo... -¿Qué me dice?
Y rengo casi siempre, debía pasar una hora entera después de almorzar con los pies de su chico entre las manos, en el corredor y salpicado de lluvia o en el patio cegado por el sol.
En la disparada loca, enceguecido por el miedo, sin tener otra idea que la de huir, huir lejos, huir siempre, puso la mano en una cueva de peludo y se mancó; se llevó por delante un alambrado de púa, dio vuelta de carnero, cayó del otro lado, torciéndose el pescuezo y lastimándose todo; cruzó cerca de un rancho, y los perros lo siguieron hasta morderle las patas; al querer escapar de ellos, atravesó a toda carrera un charco pantanoso donde pisó mal y se desortijó, y cuando por fin llegó, sin saber cómo, a las casas, manco, rengo, ensangrentado, medio descogotado, y sin el recado, sembrado por todas partes, el amo, furioso, le pegó una soba de mil rabias.
Arda Bayona, dixo el alguacil, que estoy ya hasta el gollete, y he de hacer mi oficio; el escribano estaba de mampuesto, diciendo, que no le untasen el casco, que les pegaría á manteniente con la de rengo: el hermano se fue rabo entre piernas; el maridillo echando chispas, y todos se quedaron enjolito.
Entrando, preguntaba en el primer puesto. —¿El Rengo? Con las manos apoyadas en la cadera, inflado el delantal sucio sobre el vientre, los feriantes gritaban con voces gangosas o chillonas: —Rengo, vení, Rengo.
En nada pensé meterme ni con uno ni con otro, para mí eran malos potros que al domar podrían molerme... Preferí mejor hacerme el chancho rengo esa vez, pero largaron de a diez pa que me diesen indulto...
Así, pues, primero en la Municipalidad, por órgano de Gómez y de Bermúdez, horas más tarde en el Club del Progreso y en la botica de Silvestre Espíndola, simultáneamente en las redacciones de La Pampa y de El Justiciero, algo después en el Círculo Artístico y en la confitería de Cármine, a media noche en El Mirador, la timba del Rengo...
Y se fue tras el perro. Entre revolcón y otro, el rengo con su marcha despareja levantaba una nube de arena. Caía grotescamente mientras seguía gritando.
Era un bigardón a quien agradaba tocar el trasero de las mujeres apiñadas. —Rengo... vení, Rengo. El Rengo gozaba de popularidad.
Cuando hablaba de cosas sucias, su cara roja resplandecía como si la hubieran cardado con tocino, y el círculo de mondongueras, verduleros y vendedoras de huevos se regocijaba de la inmundicia con que las salpicaban las chuscadas del jaquetón. Llamaban: —Rengo...
Bueno, averigüé por gente cómo había sido eso y de lo que pude recabar cómo había sido, lo que me habían dicho era que ellos estaban en la casa y que seguramente los estarían espiando o esperando, porque entraron a la casa y se los llevaron y luego, claro, fueron camiones y fueron equipos de militares, los vecinos un poco alarmados porque es una zona medio despoblada y tenían ellos una casilla de esas prefabricadas, esas de material, claro una zona de barrio y...como entraron así, rodearon medio la zona y tal, la gente salió un poco alarmada y entonces, uno de ellos que era el que dirigía la operación, eh, que era rengo...