Ejemplos ?
Que cansado de sufrir, Y cansado de llorar, Al fin se iba a envenenar Porque eso no era vivir. El hombre allí renegó, Tiró contra el suelo el gorro, Y, por fin, en su socorro Al mesmo Diablo llamó.
El escudo de la casa de Toledo es quince escaques de plata y azur, formando un tablero de ajedrez. Volvamos a Garci-Gutiérrez. = Desde que Garci-Gutiérrez se vio rico renegó de su origen plebeyo. ¡Debilidad humana!
Mas (como suele darse en el suicida que de lejos desea hallar la muerte y la odia en la ocasión de la partida: tanto le es el paso amargo y fuerte) Ariodante, en tocando la rompida, renegó de morir, y por ser fuerte y diestro más que nadie en esta posta rompió a nadar, y regresó a la costa; y, odiando y despreciando como loca aquella furia de acabar la vida, vagó bañado, y arribó a una roca en que un pobre ermitaño hacía vida.
Desde esa tarde renegó del oficio y no volvió a vérsela en el redondel; pero si renunció a habérselas con los toros vivos, no tuvo por qué enemistarse con la carne de los toros muertos.
aunque sufrió muchísimo. Se casó contra la voluntad de su padre, que renegó de ella. Antes de que naciera mi Agnes le suplicó que la perdonase.
Lo que sí, se halló con que su vecino y amigo don Próspero, que también, sin haberlo dejado entender, tenía vacas para vender, no había sido lerdo, y había ido derechito, al salir de su casa, el día anterior, a ofrecer las de él, y que había cerrado trato; y renegó don Pedro con los amigos que traicionan y se aprovechan, sin dejarle a uno el tiempo de darse vuelta.
Destrenzóse los cabellos Arrojó al suelo la toca, Pisó los ricos collares, Y renegó de las joyas, Y renegó de la sangre Heredada, régia, y goda Que á ocultar tenaz la obliga Su inspiracion amorosa: Y desesperada al cabo Dirigióse hácia la alcoba Sin dar aviso á sus damas Que la desciñan las ropas.
El rey francés consideró hostil este acto y, ante el Parlamento, procedió a confiscar el ducado de Guyena a Eduardo, y éste, en respuesta, renegó del vasallaje prestado al rey, reclamó sus derechos al trono francés y envió a París un desafío en el que escribió una frase que sería famosa: "para Felipe, el que se llama a sí mismo rey de Francia".
Escribió El conde Trivulcio (1586), publicación no autorizada por el autor y de la cual renegó, rescribiéndolo y publicándolo en 1596 con el título de Elogio del excelentíssimo señor Don Álvaro de Baçán, marqués de Santa Cruz, señor de las Villas del Viso y Valdepeñas, Comendador mayor de León, del Consejo de su Magestad, y su Capitán General del mar Océano y de la gente de guerra del Reyno de Portugal.
Dirigida junto con Saul Landau y Nina Serrano, y con música de Los Jaivas, Ruiz renegó siempre su inclusión en los créditos, cuestionando su propia autoría del film.
junto con otros miembros de la cúpula senderista y del MRTA. En la cárcel renegó de Sendero Luminoso y la "revolución" que esta organización decía haber iniciado.
No obstante, la situación se complicaría tras la disolución de la Liga de Naciones, ya que Sudáfrica renegó del compromiso de terminar su mandato, alegando que el ente al que debía regresarlo ya no existía.