Ejemplos ?
Si el dolor, el espanto y la justa indignación nos movieran al odio y a la violencia, pronto caeríamos en lo mismo. Sería reanudar la lucha fratricida, destruir nuestra renaciente democracia y renunciar: al anhelo de paz que todos abrigamos.
La fiera de la selva, el pez que anida en los antros del mar, todos sin rastro pasan cumpliendo su inmutable vida; y hasta el enorme astroso que rueda en los espacios sin medida, y hasta la inmensa máquina del mundo, todo, al moverse, ignora el misterio profundo de la ley creadora que el curso eterno y renaciente adora.
Y en el centro de hallazgo cotidianos fue aprendiendo mi silueta agonizante y renaciente a no ser lluvia ni relámpago; a no ser súplica ante brazos desgajados; a no ser dádiva en carencia enmascarada; a no ser principio en los finales; a no ser lo que se es sin ser los otros seres.
Ni al soberbio caudillo guarda de heridas el ferrado muro del nadante castillo donde pensaba combatir seguro: aquí una nave, a zozobrar vecina, por bocas mil el océano bebe: otra, la cárcel rota del espíritu ardiente que la mueve, como cadáver flota: ya por doquiera a desmayar empieza el valor en el pecho y en el brazo la usada fortaleza; ya el español, en trance tan estrecho vencer desesperando, da al temor en el ánimo cabida, triunfando del rubor y del despecho el amor renaciente de la vida.
Acaso pueda contribuir a la necesidad primaria de dar a nuestra guerra renaciente forma tal, que lleve en germen visible, sin minuciosidades inútiles, todos los principios indispensables al crédito de la revolución y a la seguridad de la República.
En vano irrita su furor hambriento el siempre vivo renaciente pasto del palpitante corazón sangriento; y en vano abrasa el sol y azota el viento la atada mole de tu cuerpo vasto.
Y cuando esta se repuso algo y recobró conocimiento y salió de peligro, acerqué mi boca a su oído, según ella sonreía a la vida renaciente tendida en la cama, y le dije lo que nunca le había dicho y nunca le he vuelto de la misma manera a decir.
oda inmensidad impone: el mar, el desierto, la Pampa hacen al hombre pequeño; y será por esto, quizás, que siempre sueña él con franquear la siempre renaciente sucesión de horizontes con que defienden su misterio.
Pero hay más, mucho más en las acciones de política exterior que usted ha emprendido: la solidaridad con el presidente constitucional de Chile, Salvador Allende, y la protección decidida a los combatientes y perseguidos de aquel pueblo hermano; el abierto repudio a un fascismo renaciente pero condenado a morir, al romper relaciones diplomáticas con el régimen militar de Pinochet; la movilización a escala hemisférica, de las corrientes latinoamericanas más progresistas para promover una integración económica que sea el primer peldaño hacia una unidad de mayores alcances; y la victoria diplomática de San José de Costa Rica que -como usted lo ha señalado- permitió recobrar a los pueblos de América Latina la parte de soberanía que once años atrás habían enajenado.
Venus no fue la meretriz impura, sino el místico emblema de la incesante y renaciente vida, que eternamente dura del casto amor bajo la ley suprema.
En paz la hora renaciente, continua y poliformemente, el movimiento y no la inercia, legiones dueñas de sus actos, gente que osa, que comercia, multiplica los artefactos, combate la escasez, la negra miseria y pasa sus revistas a las usinas y talleres; y sus horas áureas alegra con la invención de los artistas y la beldad de las mujeres.
Confío en que el Congreso Nacional, por encima de las diferencias de partidos, aprobará las reformas necesarias para asegurar el funcionamiento normal y expedito de nuestra renaciente democracia.