renacentista


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renacentista

1. adj. ARTE, LITERATURA Del renacimiento admiré las construcciones renacentistas de la capital toscana.
2. adj./ s. m. y f. ARTE, LITERATURA Se aplica a la persona que está especializada en el estudio del arte y cultura del renacimiento.

renacentista

 
adj. Relativo al Renacimiento.
adj.-com. Díc. del que cultiva los estudios propios del Renacimiento.
Traducciones

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Renaissance

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Ренессанс

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النهضة

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Renaissance

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Renesance

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르네상스

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Renaissance

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ADJRenaissance antes de s
Ejemplos ?
Unos corrompieron sus milenarias bases éticas y morales; y los otros corrompieron la oportunidad de desarrollar una “Nueva España”, que fuera la vanguardia del pensamiento renacentista y la clausura del pensamiento medieval europeo.
Es una muestra de poesía erótica; las descripción de los placeres amorosos es ascendiente y destacan en ella las comparaciones con elementos naturales de carga sensual, como la miel de los panales o las conchas del mar, que nos remiten a un estilo más renacentista.
Pues bien: una pátina de cincuenta años produce el mismo resultado en un cuadro." Se siente mucho mejor escribiendo sobre Watteau y Lancret; sobre Rubens y Giorgione, sobre Rembrandt, el Correggio y Miguel Ángel; y todavía más escribiendo sobre el arte griego. El gótico le impresionaba poco; en cambio el arte clásico y el renacentista fueron siempre sus preferidos.
Se tendrá en cuenta la comprensión de los temas y motivos, el reconocimiento de la recurrencia de ciertos temas (amor, tiempo, vida, muerte), el reconocimiento de los géneros y de su evolución a grandes rasgos (de la épica en verso a la novela, de la versificación tradicional a la renacentista) y la valoración de los elementos simbólicos y de los recursos retóricos y de su funcionalidad en el texto.
Asombrada ante su discurso académico concluí que Monalisa era una verdadera e ilustrada dama ítalo-francesa renacentista, aunque haya, según algunos expertos, ciertas sospechas, nunca confirmadas, sobre su real personalidad.
Rabelais representa una síntesis de la cultura medieval y la naciente renacentista de su tiempo y a su vez resulta quien vislumbra cambios en la estructura social y propone algunos, sobre todo educativos.
El campo noemático de lo que he llamado neohumanístico, por tanto, y se hace necesario dejarlo muy claro, no se refiere a una reinstauración del humanismo clásico-renacentista-neoclásico, sino a una reconsideración analítica de lo humano como elemento de la totalidad sistémica y holística que es el Universo, y cuyos antecedentes se han ido descubriendo, de manera sorpresiva, en el mundo prehispánico, de modo fundamental náhuatl, aunque estudiosos de otras etnias de México van encontrando coincidencias tanto en sus respectivos imaginarios como en sus específicas realidades colectivas.
Lo que pasa es que la seria cara con la que se le conoce, ha destanteado a la humanidad. Soy un guiño de su relajo renacentista. A mí me divertía imaginar lo que pensarían…Y así me quedé, no sonriente en la loma, sino en mi cuasi, Santo Óleo.
Garcilaso, renacentista, desentierra a orillas del Tajo viejas mitologías equivocadas por el tiempo, con una galantería genuinamente nacional descubierta entonces y un verbo de eternidad española.
El ser humano no sabe decidir su destino y se revuelca en los conflictos de un individualismo atormentado por el miedo de una ideología represora y las ansias de ser un liberado del sistema social hipócrita que suele condenarlo. Un renacentista hundido en la oscuridad de sus razonamientos y en el pánico a caer en el vacío.
Y esta sensación de ruptura hace que el cuadro parezca desintegrarse en una especie de collage de partes independientes que sólo por un instante se agrupan gracias a su parecido, prestado, con el orden renacentista.
Ese mismo año Juan de Badajoz el Mozo demolió los palacios reales románicos y en su lugar construyó la biblioteca con la primera bóveda elíptica del Renacimiento español, para cuyo acceso diseñó una puerta renacentista que comunicó con la antigua tribuna románica transformada en sala capitular.