relumbrón


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relumbrón

1. s. m. Golpe de luz vivo y momentáneo la bombilla dio un relumbrón y se fundió. destello
2. Cosa que llama la atención y es de escaso valor. oropel
3. de relumbrón loc. adj. De calidad aparente lleva un abrigo de relumbrón.
NOTA: También se escribe: relumbro

relumbrón

 
m. Relumbro.
Sinónimos

relumbrón

sustantivo masculino
2 oropel.

de relumbrón locución adjetivo aparente, falso.
Traducciones

relumbrón

glare

relumbrón

SM
1. [de luz] → flash
2. (= ostentación) → flashiness, ostentation
vestirse de relumbrónto dress ostentatiously
joyas de relumbrónflashy jewellery o (EEUU) jewelry
Ejemplos ?
En uno de los momentos más oscuros de los que se tenga historia en la F1 y del equipo fue probablemente en, cuando en el Gran Premio de San Marino, Ayrton Senna, que era el fichaje de relumbrón de la escudería para intentar ampliar su dominio, tuvo un fatal accidente en su tercera carrera con el equipo Rothmans Williams Renault, perdiendo la vida a los 34 años.
También habría que decir que mucha de la obra que se construyó fue considerada "de relumbrón", es decir,de escasa o ninguna utilidad, y hecha con el único fin de acaparar los reflectores y quedar bien ante el electorado.En 2005, el ganador de la contienda fue Narciso Agúndez Montaño, primo de Leonel Cota, quien continuó con la obra pública, como eje central de su administración, aunque el endeudamiento creció incluso más que con el gobierno de Cota Montaño.
En 1997 llegó el brasileño Ronaldo, en 1998 Roberto Baggio y en 1999 Christian Vieri, fichajes de relumbrón que batieron el récord de gastos en traspasos del equipo.
La Real Sociedad ocupó un cómodo octavo lugar en aquel año, consiguiendo por primera vez en más de 15 temporadas la permanencia en Primera División. De cara a la temporada siguiente, la la Real se reforzó con otros tres fichaje de relumbrón.
Ortega señaló: «Su pertinaz alejamiento de los circuitos de la notoriedad, su sabio y recatado retiro, la modestia de su vida (tanto que algunos se preguntaban si vivía todavía), su celoso servicio de cuarenta años a las Hermanas Escolapias, le han alejado de ser un escritor de relumbrón, y quizá de ocupar un sillón en la Real Academia de la Lengua que otros –aunque no él– veíamos como el lugar que le correspondía.» Entre los reconocimientos que tuvo José María Cabodevilla se encuentra el Premio «Bravo Especial» que le concedió la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social en 1993.
Miguel Ángel Lotina aterriza en La Coruña en la temporada y con él, un fichaje de relumbrón: el mexicano Andrés Guardado firma por el Deportivo a cambio de 7 millones de euros, a la vez que la Juventus de Turín paga 10 millones de euros por Jorge Andrade, que abandona la entidad.
oticias sobre el autor y su obra = Galán de capa y espada e hidalgo de relumbrón, en ocasiones, y en otras legítimo mozo cunda y de todo juego, era en el primer cuarto del siglo XVII un don Pedro Mexía de Ovando, que así lucía guantes de ámbar, chapeo con escudete de oro y plumerillo y parmesana azul de paño veintidoceno con acuchillados de raso carmesí, en los opulentos salones del señorial palacio de los virreyes marqués de Montes Claros y príncipe de Esquilache, como arrastraba su decoro en los chiribitiles de la Barranquita, Pampa de Lara y Tajamar de los Alguaciles, a la sazón cuarteles de los hampones, tahúres, bajamaneros, proxenetas, pecatrices y demás gentualla de pasaporte sucio y vergüenza traspapelada.
Las sociedades indiófilas ó protectoras de los indígenas nin- gún fruto benéfico han producido hasta ahora, pues más que humanitarias, han sido asociaciones de cascabel y relumbrón.
A la batalla se sumó Agramante, ansioso de lucir y hacer estrago; con él van Baliverzo, Farurante, Soridano, Prusión y Bambirago; y tantos más sin relumbrón bastante de cuya sangre ha de vertirse un lago, que más facil contar fuera la hoja de que un bosque en otoño se despoja.
¡Tal vez mis artículos harán por la gloria de Bolívar, ante el desapasionado criterio de otros siglos, más que los panegíricos de relumbrón y que los obligados discursos de académica forma !
Y después de conquistada así la buena voluntad de doña Tomasa, hace bajar de los estantes los artículos que pide, y otros muchos que no necesita; le llena los ojos con el relumbrón de las piezas de percal y de los pañuelos de seda, la abomba con incesante palabreo, y le hace rebajas, y, galante, le regala un abanico japonés de diez centavos, y otro a Ceferina, y a Concepción un paquetito de caramelos, y apunta, apunta, apunta.
Esta metáfora traducida a buen romance quiere decir que Leonorcica, lejos de lloriquear y tirarse de las greñas, tocó generala, revistó a sus amigos de cuartel, y de entre ellos, sin más recancamusas, escogió para amante de relumbrón al alférez del regimiento de Córdoba don Juan Francisco Pulido, mocito que andaba siempre más emperejilado que rey de baraja fina.