reluciente


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reluciente

1. adj. Que reluce o despide destellos las mujeres acudieron al estreno exhibiendo joyas relucientes. brillante, resplandeciente
2. Que tiene muy buen aspecto apareció reluciente y feliz; al barnizar el mueble, quedó reluciente. lúcido, lustroso deslucido

reluciente

(relu'θjente)
abreviación
que reluce y despide destellos Si limpias la plata con este producto te quedará reluciente.
Traducciones

reluciente

لامِع

reluciente

lesklý

reluciente

skinnende

reluciente

glänzend

reluciente

kiiltävä

reluciente

brillant

reluciente

sjajan

reluciente

光った

reluciente

빛나는

reluciente

glanzend

reluciente

skinnende

reluciente

błyszczący

reluciente

brilhante

reluciente

glansig

reluciente

ส่องแสง

reluciente

parlak

reluciente

sáng bóng

reluciente

闪亮的

reluciente

ADJ
1. (= brillante) → shining, brilliant; [joyas] → glittering, sparkling
2. [persona] (= de buen aspecto) → healthy-looking; (= gordo) → well-fed
Ejemplos ?
Dile a tu insoportable señorita que son las ocho y tengo hambre. ¡Que no es menester que venga tan peinada y reluciente como de costumbre!
Y enmudeció la Golondrina y se contrajo su bello semblante, aquel semblante suyo en el que Dios había puesto ojos grandes y negros y relampagueantes, y mejillas de delicada curvatura, en las que al hablar marcábanse dos tentadores hoyuelos; boca, si algo rasgada, de labios gruesos y encendidos, de dentadura de marfil, y tez, si morena, tan suave y reluciente como el raso.
La madre salió entonces, llevando el niño de la mano; el pequeño hubo de dejar el tubito de arcilla y las pompas de jabón; había salido el cometa. Y el niño vio la reluciente bola de fuego y su cola radiante; algunos decían que medía tres varas, otros, que millones de varas.
Una hermosa muchacha, con una corona de oro en el largo y reluciente cabello, tendió la mano a Juan, mientras el padre le decía: «¡Mira qué novia tan bonita tienes!
Una bata blanca llena de encajes ceñíase dúctil y tentadora a su cuerpo, donde cada curva era un espolazo en los sentidos para todo el que en ella posaba sus ojos; de nácar parecía su semblante oval y de graciosa expresión, y de azabache parecían sus ojos grandes y adormilados, sus cejas pobladísimas y la reluciente crencha que rizábasele sobre la tersa frente.
Y al ver que ésta, no obstante lo excesivamente galante del adjetivo, no parecía dispuesta a acatar su mandato, hízola obedecer haciendo rebotar una piedra en su torso reluciente.
Y se equivocaron. No fue el lacayazo, reluciente de librea y fornido de hombros, el que apareció a la tarde. Fue la propia marquesa, trémula de emoción.
-El de los Perejiles una miajita caviloso; como si le estuviera dando er corazón lo que diba a ocurrir, lo que ocurrió, que lo que ocurrió jué que apenitas se había montáo er Zamora en el macho, un macho más reluciente que una torre de marfil y más bien enjaezáo que er mismo sol, y cuando ya diba yo a ponelle la mano como estribo a la zagala pa montársela a la grupa, y cuando argunos encomenzaban a gritar: «¡Vivan los novios!», pataplún...
García de Paredes contaría cuarenta y cinco años; era alto y seco y más amarillo que una momia; dijérase que su piel estaba muerta hacía mucho tiempo; llegaba la frente a la nuca, gracias a una calva limpia y reluciente, cuyo brillo tenía algo de fosfórico; sus ojos, negros y apagados, hundidos en las descarnadas cuencas, se parecían a esas lagunas encerradas entre montañas, que sólo ofrecen obscuridad, vértigos y muerte al que las mira; lagunas que nada reflejan; que rugen sordamente alguna vez, pero sin alterarse; que devoran todo lo que cae en su superficie; que nada devuelven; que nadie ha podido sondear; que no se alimentan de ningún río, y cuyo fondo busca la imaginación en los mares antípodas.
Las tabernas estaban casi solitarias, y sus dueñas o dueños colocaban en orden sobre los limpísimos mostradores la reluciente cristalería; regaban el suelo y colocaban a la vista del transeúnte algunas macetas que daban a los establecimientos sumidos en húmedas penumbras aspecto de oasis y de refrigerantes refugios en las horas en que el sol parece querer hacerlo todo yesca bajo sus implacables rayos.
La comadre tenía la culpa; la comadre y Dios, que la había hecho tan regraciosa y tan rebonita; si Dios no le hubiera dado unos ojos tan retecharranes y tan renegros, ni una carita de porcelana tan expresiva, ni un pelo tan abundante y tan reluciente, ni un pecho tan dislocador, ni una cintura tan retedislocadora, ni una cadera tan revaliente, ni unos pies tan rechicos, ni un metal de voz tan redulce...
Para los pequeñuelos había vida en aquel bastón; no bien se hubieron montado en él, el reluciente pomo se convirtió en una magnífica cabeza de caballo, con larga y negra melena ondulante, y de la caña salieron cuatro patas esbeltas y vigorosas; el animal era robusto y valiente.