relente

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relente

1. s. m. Humedad atmosférica propia de las noches serenas se notaba relente y me puse una chaqueta sobre los hombros. rocío
2. coloquial Ironía y descaro en el comportamiento.

relente

 
m. Humedad que en noches serenas se nota en la atmósfera.
fig. y fam.Sorna, frescura.
Traducciones

relente

rosée

relente

SMnight dew
Ejemplos ?
Entre la producción tradicional del Norte de España pueden destacarse, por su valor etnográfico-antropológico, las «queiseiras» o moldes para queso tradicionales de la alfarería negra de Llamas del Mouro (concejo de Cangas de Narcea) o las «embernías», barreños vidriados usados en el norte de la provincia de Palencia "para dejar la leche al relente produciendo una espesa costra de nata"; y ya en el Archipiélago Canario, los tofios o «tabajostes» majoreros para recoger la leche del ordeño del ganado caprino.
Varias Cruces (Rollos) Santos Mártires, San Sebastián y San Fabián, 20 de enero: Cuando el relente de la helada deja caer su carámbano la noche del 19 de enero, todos los portezueleños acuden a la iglesia parroquial.
Una de las variedades actuales del poncho es el poncho militar, impermeable y mimetizado, que permite a los soldados y su impedimenta (por ejemplo cubrir la eventual mochila o si no el fusil) protegerse de la lluvia, el relente, el rocío, formar una capa aislante que disminuye la pérdida de calor corporal al mismo tiempo que crea una capa térmica que aisla de las variaciones térmicas de la temperie y otras inclemencias del tiempo, así como también acostarse en suelo húmedo, mejorar el camuflaje de la posición y otras utilidades.
Según su criterio, lo mejor sería «la parte estática del libro, el ambiente de rutina embrutecedora, envilecimiento y podredumbre que sirve de marco a la acción.» Otro de los aciertos serían los «personajes colectivos», «entidades gregarias en las que el individuo es absorbido y borrado por el conjunto, que funciona como el sincronismo de un ballet.» Entre esas tropas humanas la más vívidamente representada sería la de los vagos, en quienes, pese a su repulsión, Arguedas consigue preservar un relente de humanidad, y sus apariciones provocan, además de disgusto y pavor, compasión y hasta ternura.
Viene triunfante, coronado de oro; radiante viene levantando nieblas y evaporando el marinal relente que parece el aliento de la tierra.
—Tira por esa calleja. —Pero ¿otra vez empezamos? «Plaza Donde Hila la Vieja». Tiene esta plaza un relente... ¿Seguimos? —Aguarda un poco.
Nunca se movía, especialmente por la noche, sin llevar abierto el paraguas, porque, según aseguraba, le hacía mucho daño el relente, y esta circunstancia, unida al alto tupé, a los dos bucles caídos indefectiblemente sobre la pálida frente de la anciana y el gran gato Florindo, su compañero, hacían el mismo efecto en las gentes de la villa que el pleito y la dignidad inmutable del rubio Montenegro.
Corre, Cristina, y llévalos; que yo entretendré a Pancracio de modo que tengas lugar para todo. ESTUDIANTE ¡Fea noche, amargo rato, mala cena y peor amor! CRISTINA ¡Gentil relente, por cierto! ¡Ea, vengan todos!
Parecían capa angulosa de piel repugnante y como viva; y por instinto, para librarse del relente, el Demonio, meditabundo, se embozó en las alas.
-Hombre, te diré -murmuró Cayetano sin atreverse a mirar a su primo cara a cara-; ya conoces tú lo súpita que es tu Rosalía, y como es tantísima la voluntá que te tiée, pos lo que pasa es que como el méico no quería que se le igiera aónde estás tú, poique, de enterarse, se hubiera enjotao en vinir y ella no está pa estos apretones, pos na, se le ijo que tú estabas con una pupa que te había salío por mo de que te dio el relente en la cara, pero ella se cabreó y ayer mañana se enteró por casolidá de que tú estabas aquí, y apenitas se enteró y la señá Micaela se fue a la compra, se salió por la puerta del corral, y...
-Pos a mí el compadre no me ha encargao más sino que le diga a usté que se cuide mucho y que se quite del relente y que tenga usté güen corazón y guena sangre pa con los que gimen y lloran, conmigo, pongo por caso, ¡que me estoy muriendo a chorros por su presonita gitana!
¡Ay Laura, si vieras qué pinta saqué del baile! Con el polvo de la huerta y el relente de la noche, llevaba un revoque general que daba miedo.