Ejemplos ?
-Pos bien, a ése fue el que escogió er Toneles, y la de los Chícharos se enteró de que er Toneles le había prometío un reló y una leontina y un sello y dos tumbagas si me quitaba de aquí y me llevaba a su casa u a cualquier buchinchi, y la de los Chícharos me lo dijo, y la de los Chícharos y yo mos pusimos de acuerdo pa castigar al Toneles, totar que yo hice como si Matita de Poleo me estuviera quitando toítas las tapaeras der sentío, y er Matita de Poleo se lo creyó y jace tres días me dijo que le daba muchísima pena de que yo estuviera aquí y que era menester que me fuera a mi casa y dejara ya este negocio, y que lo mejor era que me fuera a ca de Toneles, y yo le dije a to que sí, y er Toneles se lo creyó y por poquito si se guilla de la alegría, y...
Tic-tic, tic-tic... Ya pasó un día como otro día, dice la monotonía del reló Sobre mi mesa Los datos de la conciencia, inmediatos.
Di, eterno viajador del firmamento, del universo fúlgido reló, si siglos solo de inmortal tormento a tantos mundos tu fulgor midió; si de sus moradores unos gimen, y otros hacen gemir, gimiendo al par, y si planetas de dolor y crimen son, como aquel que nos tocó habitar.
Aborrezco el cambio y lo aborrece Elena. En mi casa se vive al reló. –Vamos, sí, esto me recuerda lo que dice nuestro amigo Luis del matrimonio Romera, que suele decir que son marido y mujer solterones.
Pero llegó a notar este fanático personaje que el círculo de curiosos que siempre le envolvía era cada vez más estrecho; que entre los espectadores, antes mudos como estatuas, había muchos que se permitían sus apartes intencionados y con presunciones de graciosos; que los que este título llevaban entre los convecinos, a trueque de conquistarse sus carcajadas, faltaban aliquando al de Madrid, siempre digno y prudente, con una grosera impertinencia; que los chicuelos, que antes le contemplaban con la boca abierta y las manos en los bolsillos del pantalón, se le acercaban hasta tocarle con un dedo la cadena del reló...
Entonces, empezando por largar el chaquetón y por vestirse la levita de paño fino, y por echarse el gran reló y la no pequeña cadena de oro, y hasta el odiado sombrero de copa, como hombre a quien se encomendaban intereses cuantiosos con absoluta confianza, revestíase de formalidad y desaparecía casi por completo de la escena en que le hemos estudiado.
Penden aún de la alta pared los viejos cuadros de los Santos Doctores, cuyas negras pupilas, en mí fijas, con extraño mirar parecen conocerme. El péndulo del reló suena en el oscuro ángulo, como una voz amiga que me cuenta lo que pasó en mi ausencia.
Cuando llegaban al valle, el reló de un convento próximo dio las doce; en el mismo instante cesó el cántico, desapareció todo, y no vieron más que la colina desierta iluminada por la luna.
Esa mujer blasfema y despotrica sumida en el castigo de sus tristes tinieblas; en su ceguera el furor se fabrica entre las azuladas aguardentosas nieblas. En el bisel de una arista del muro el astro-rey se estrella en un reló gnomónico.
Hipólito, de codos en un periódico manchado de tocino, entre una fiambrera con quesos y las varillas coloradas de "la caja", escuchaba atentísimamente mi tesis: —El mecanismo de un "reló" no sirve para la hélice.
n la sala lijosa del burdel repugnante hay un enorme gato que duerme en la tarima, unos muebles muy sucios, un reló sollozante y un cromo de la Virgen con una cruz encima.
Amigos de Dios, évate que una tarde estaba el mi pastor en la sierra toca que toca el caracol, tumbao debajo de una cajiga; encárase con él un caminante de lo más bien portao que podía verse, como que llevaba sombrero fino, bastón de puño de oro, levita y cadena de reló.