regocijarse

regocijarse

(reγoθi'xaɾse)
verbo pronominal
sentir alegría o júbilo Le regocijó saber que aprobó el examen.
Traducciones

regocijarse

réjouir

regocijarse

exult, rejoice
Ejemplos ?
El que el alma obligada a regocijarse o afligirse por cualquier causa se persuade de que lo que origina ese placer o esa tristeza es muy real, aunque no lo sea.
Tomando por ejemplo un asunto puramente legal, los declarantes parecen regocijarse muchísimo cuando logran reunir unas cuantas palabras rimbombantes para expresar una idea, y dicen, por ejemplo, que odian, aborrecen y abjuran, etc., etc.
Porque también está conforme con la naturaleza de los Dioses regocijarse de que los honren los hombres, Y demostraré inmediatamente la verdad de estas palabras.
Si el tuétano del oficio es agradable para el que lo recibe, tampoco viene a cuento la fórmula: lo que me es grato o lo que me es satisfactorio decirle. ¿Qué hijo me ha sacado usted de pila para regocijarse con mis bienandan­ zas?
después de esto, morir es un bien; y los que me aman, lejos de lamentar mi suerte, deben regocijarse conmigo porque se aproxima el fin de mis desventuras.
¿Qué significa eso? ¿Por qué ha de regocijarse el trabajador que brega para que otros descansen y produce para que otros disfruten del beneficio?
Lo repetimos: hoy sólo deberían regocijarse los explotadores de la fuerza humana; podría hacerlo con alguna razón el que labora una tierra, con la esperanza de cosechar los frutos, o el que hila unas cuantas libras de lana, con la seguridad de fabricarse un vestido; pero, ¿qué regocijo le cabe sentir al pobre diablo que de enero a enero y desde el amanecer hasta el anochecer vive aserrando maderos, aguijando bueyes o barreteando minas?
Sócrates ¿No hay dolores y placeres injustos? Protarco No puede negarse. Sócrates No hay injusticia, ni envidia, en regocijarse con el mal de sus enemigos. ¿No es así?
Sócrates Pero cuando uno es testigo a veces de los males de sus amigos, ¿no es uno injusto al no afligirse, y más aún al regocijarse?
El creyente y el ateo, el mahometano y el judío, el budista y el bramano, lo mismo que el negro, el amarillo y el blanco, todos, en una palabra, tienen derecho de venir a regocijarse, todos son llamados a cobijarse bajo los pliegues de la bandera roja.
Sócrates En igual forma, ¿no es evidente, que el que goza de una alegría, haya o no motivo para regocijarse, no por eso deja de regocijarse realmente?
Y ten cuidado, cuando hayas entrado en la morada, con venderte, por tu semblante alegre, ante tu madre cruel; antes bien, laméntate por la falsa desgracia que se te ha anunciado. Cuando la cosa esté felizmente terminada, entonces será lícito reír y regocijarse libremente.