regocijado


También se encuentra en: Sinónimos.

regocijado, a

adj. Que produce alegría o regocijo.
Sinónimos

regocijado

, regocijada
Traducciones

regocijado

esultante

regocijado

ADJ
1. [carácter] → jolly, cheerful
2. [estado, humor] → merry, joyful
Ejemplos ?
Timbre de Gloria se nombró al heredero. Rejuveneció el castellano con la dicha: de sombrío y sanguinario, tornóse regocijado y compasivo.
La mujer tragada por la tierra se encontró de repente a la puerta de una rica y populosa ciudad donde todo florecía, brillaba y era regocijado y ameno.
Y el Año regocijado y juguetón en los primeros instantes de su salida al mundo, empezaba a ponerse también de perro humor, al convencerse de tantas calamidades.
Aquí y allá las flores derramaban sus aromas, al paso que llenaban el aire de armonías, el zumbador enamorado, el melodioso sinsonte, el bullicioso pitirre y la calandria esquiva. -Mansión de los amores, hubiérase Venus regocijado al verla, y en ella fijara su Eliseo, a poder elegirlo a voluntad.
Y las carcajadas generales eran tanto más de notar, cuanto que el excelente borrachín nada decía que fuera ingenioso o regocijado.
Formadas en fila, las mujeres siguieron al cantero, y apenas fuera de la casa, alzaron las voces, el griterío obligado en todo entierro de aldea, lúgubre cuando acompañan a un adulto, regocijado cuando se trata de un niño.
Hubo un murmullo regocijado y burlesco, poniendo en duda que por largos siglos hubiesen sido todos los hombres absolutamente serios, y que hay épocas enteras durante las cuales ni una sonrisa célebre recuerda la Historia.
Con ánimo entre regocijado y receloso regresaba la dilettan- ie, después de las diez de la noche, en medio del chipichipi ó j garúa característico del invierno limeño, cuando al llegar á la Acequia de Islas se encontró con que los torneros habían soltado el agua, lo que para la monja melómana imposibilitaba la entrada al claustro por el mismo camino que, tres horas antes, utilizara para la salida.
Yo me sentaba regocijado, después de mis correctos saludos, y colmaba las manos de la niña de ricos caramelos de rosas y de deliciosas grajeas de chocolate, las cuales, ella, a plena boca, saboreaba con una sonora música palatinal, lingual y dental.
Desmáyase la señora, y en los brazos la sustenta su esposo, que a entrambos niños contra la coraza aprieta. Se enternece el sacerdote, Pescara los brazos echa al regocijado novio, y da mil enhorabuenas.
¡Qué feliz soy! Te juro por mi honor y por mi vida que nunca me he regocijado tanto, mi querido Copperfield, ¡nunca!, ¡nunca! Por mi parte, tampoco podía expresar mi emoción.
Tú te has regocijado profundamente de la fortuna de tus hijos, usando parcamente de ella: tú impusiste siempre límites a nuestra liberalidad, mientras que no los ponías a la tuya: tú, en patria potestad aún, aumentabas el caudal de tus hijos, que ya eran ricos; tú te has mostrado en la administración de nuestro patrimonio tan activa como si hubiese sido tuyo, cuidadosa como si hubiese sido ajeno; nada recibiste de todos nuestros honores más que regocijo y gasto; tu cariño no pensó jamás en el interés.