regionalismo


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regionalismo

1. s. m. POLÍTICA Doctrina política que defiende que cada región ha de administrarse según sus características y aspiraciones particulares.
2. SOCIOLOGÍA Afición por una región, en especial por la propia.
3. LINGÜÍSTICA Palabra o expresión propias de una región.

regionalismo

 
m. Amor o apego a la propia región y a las cosas pertenecientes a ella.
ling. Giro o vocablo propio de una región.
lit. Conjunto de características propias de la obra de un escritor regionalista.
polít. Doctrina según la cual cada región de un Estado debe ser administrada y gobernada considerando sus valores étnicos, culturales, lingüísticos, políticos y económicos.

regionalismo

(rexjona'lizmo)
sustantivo masculino
1. política doctrina política por la cual el gobierno defiende y administra de acuerdo al modo de ser de su región regionalismo federal
2. lingüística expresión o palabra específicas de una región El español de América del Sur está lleno de regionalismos.
3. sociología admiración y apego por los hábitos y cultura de una región El regionalismo norteamericano se nota en la literatura, el cine y el teatro.
Traducciones

regionalismo

régionalisme

regionalismo

Regionalismus

regionalismo

regionalisme

regionalismo

الإقليمية

regionalismo

regionalisme

regionalismo

רגיונליזם

regionalismo

regionalism

regionalismo

SMregionalism
Ejemplos ?
La misma diferenciación interior, no la externa, es efecto del ambiente, el mismo regionalismo, ministro de enriquecimiento íntimo, cobra fuerzas del aire extranjero, es el activarse la circulación y vitalidad de los miembros al ensancharse el pecho para recibir el aire ambiente.
La forma práctica del regionalismo es la descentralización administrativa, y esta descentralización es compatible con todas las formas de gobierno, desde las monarquías absolutas hasta las federaciones republicanas, según nos lo demuestran en el terreno de los hechos Suiza y los Estados Unidos, Austria con Hungría, Suecia con Noruega y el imperio moscovita con Finlandia.
Voy a adelantar algunas ideas, y sé que algunas personas pudieran aferrarse a lo que se llama el regionalismo ante una perspectiva como ésta, pero yo los invito a que dejemos atrás todos esos valores, dogmas, costumbres, que a veces impiden los cambios.
En esta perplejidad me hallaba cuando leí la noticia de haberse celebrado en la Coruña un meeting regionalista, en el cual se formularon conclusiones para pedir al poder público la autonomía regional; y este meeting y tales solicitudes de la región gallega que afirmaba con su actitud la existencia de su personalidad, ponen de nuevo sobre el tapete de la crítica la debatida cuestión del regionalismo...
Colocados nosotros lejos de ese ambiente en que entran en pugna las inmoderadas pretensiones y la descarada codicia, al calor de mayores o menores influjos políticos y de prepotencia regionalista (maldito regionalismo), juzgamos que ese producto de la cesión del Acre, región perdida quizás por imprevisión administrativa, no debe emplearse en ferrocarriles onerosos y de puro lujo, máxime si ellos van a sojuzgar a Bolivia, colocándola bajo el influjo de Chile, tanto en lo económico, industrial y comercial, como en lo político y militar; y, lo peor de todo, dando el golpe de muerte al Oriente y Noroeste, encadenándolos al Pacífico cuando su libertad y porvenir están al lado del Atlántico.
Conviene mostrar que el regionalismo y el cosmopolitismo son dos aspectos de una misma idea, y los sostenes del verdadero patriotismo, que todo cuerpo se sostiene del juego de la presión externa con la tensión interna.
Y hay un síntoma de buen agüero, y es que nace y va cobrando fuerza el regionalismo castellano, el de los trigueros. Cuando la región centralizadora, la que durante siglos ha impulsado la obra unificadora, se hace regionalista, es porque el regionalismo se impone.
Ahora sólo falta que ese regionalismo se haga orgánico y no exclusivista; que se pida la vida difusa en beneficio del conjunto: que se aspire a la diferenciación puestos los ojos en la integración; que no nos estorbemos los unos a los otros para que cada cual dé mejor su fruto y puedan tomar de él los demás lo que les convenga.
Y este problema del regionalismo, que surgirá con fuerza así que salgamos de la actual crisis, surgirá combinado con el problema económico-social.
PIÑAS de ayer vivió alejada y casi ignorada durante su historia. Vivió enclavada en una especie de regionalismo fabricado por su misma naturaleza accidentada.
La alianza que usted establece entre regionalismo, socialismo y lo que llama carlismo popular, suena aún a cosa incongruente, y sin embargo, es la fórmula política en la nueva generación y es practicable dentro del actual régimen.
El regionalismo es un tema siempre importante al que se añade hoy el interés de actualidad que le prestan esas manifestaciones de la opinión cada día más fuertes y robustas...