regencia

regencia

1. s. f. HISTORIA, POLÍTICA Acción de regir o gobernar su regencia se caracterizó por la estabilidad política. gobierno
2. HISTORIA, POLÍTICA Cargo de regente.
3. HISTORIA, POLÍTICA Gobierno de un estado por la persona o personas designadas para ello, durante la minoría de edad, ausencia o incapacidad del soberano legítimo.
4. HISTORIA, POLÍTICA Tiempo que dura el gobierno de un estado por un regente.

regencia

 
f. Acción de regir o gobernar.
Empleo de regente.
b. art. estilo regencia V. estilo.
polít. Gobierno de un Estado durante la minoría de edad, ausencia o incapacidad de su legítimo heredero.
Tiempo que dura tal gobierno.

regencia

(re'xenθja)
sustantivo femenino
1. historia política gobierno monárquico mientras dura la minoría de edad del heredero Regencia de María Cristina y de Espartero
2. historia política tiempo que dura este gobierno Nació durante la regencia de María Cristina.
3. dirección o gobierno de alguien sobre algo Tras el accidente, delegó la regencia por un tiempo en su hijo.
Traducciones

regencia

regency

regencia

reggenza

regencia

régence

regencia

Regência

regencia

ريجنسي

regencia

Regency

regencia

Regency

regencia

Regency

regencia

Regency

regencia

SFregency
Ejemplos ?
En defecto de esta designación del Rey predecesor, recaerá la Regencia en el infante más distante del Trono en el orden de herencia, que tenga veinticinco años cumplidos.
La regencia, inmediatamente después de nombrada, procederá a la convocación de Cortes conforme al método que determine la Junta provisional de gobierno, lo que es conforme al espíritu del artículo 24 del citado plan.
Por ejemplo: desde Montevideo, que no se rebela van a España noticias de la revolución de Buenos Aires, sindicándola como separatista; tomada una de esas noticias sin análisis sirve de prueba a lo que pretende la Historia Clásica, pero es la época, los antecedentes de los personajes y su actuación ulterior lo que permite valorar esas noticias; y de esa valoración resulta siempre una demostración de que en el caso del ejemplo, Montevideo buscaba hacer méritos frente al Consejo de Regencia, para superar a Buenos Aires.
Estaba explicada de hecho por razones de necesidad de tener un gobierno digno de la confianza popular y era justificado de derecho porque cuando Fernando VII partió para Francia dejó constituido un Consejo de Regencia, Consejo que fue volteado enseguida por Murat, quedando el gobierno español acéfalo, lo que imponía la constitución de nuevos gobiernos.
No tendrá lugar la anterior alternativa respecto de los empleados públicos o militares que notoriamente son desafectos a la independencia mexicana; sino que estos necesariamente saldrán del Imperio dentro del término que la regencia prescriba, llevando sus intereses y pagando los derechos de que habla el artículo anterior.
Si la Junta Central ha sido juramentada y obedecida como representante de nuestro suspirado Monarca el Señor Don Fernando VII ¿como no ha de tributarse la mas profunda y rendida sumision al Consejo de Regencia, deseado por todos los buenos españoles, como menos expuesto á la lenta complicidad de las resoluciones; establecido con el mas generoso desprendimiento, por los dignos vocales interpretes en la Central de la voluntad de todas las Provincias: y en que se ve hoy la América representada, por uno de sus ilustres hijos, con igual proporcion, y los mas vivos deseos de cimentar su esplendor y prosperidad?
La Regencia, que en días menos azarosos que los presentes establecimos, confiándola al celo, a la inteligencia y virtudes de nuestra augusta esposa, la emperatriz Carlota, ha cesado de hecho con su ausencia en Europa, y se hace indispensable ocurrir a esa falta por un medio de igual naturaleza, pues, entretanto la nación mexicana no exprese su voluntad de cambiar la forma de gobierno, existiendo hoy la monarquía, corresponde establecer una regencia que rija al Estado, en vacante del trono.
A este fin ha nombrado ya su diputado para que asista al Congreso general de las Provincias, suspendiendo, como desde luégo queda aquí suspendido, hasta su celebración y suprema decisión, el reconocimiento de las Cortes y Consejo de Regencia de España, y de toda otra cualquiera representación de la autoridad suprema ó superior de la nación, bajo las declaraciones siguientes: Primera: que mientras no se forme el Congreso general, esta Provincia se gobernará por sí misma, sin que la excelentísima junta de esa ciudad pueda disponer ni ejercer jurisdicción sobre su forma de gobierno, regimen, administración ni otra alguna causa correspondiente á ella.
El día 10 del corriente llegó el correo general y en las noticias que ha conducido, ha visto el público con gozo y admiración, que en España no se tiene por ilegítimo el Supremo Consejo de Regencia, sino al contrario que se halla obedecido, y todos muy gustosos con este Gobierno, que antes se había deseado con el mayor ardor.
En el momento de esta revolución dispone la Junta que se cree un Consejo de Regencia; el Consejo se crea a pesar de que Consejos de Regencia sólo podía crearlos el Rey.
Y si la Junta de Buenos Aires, según se explica con la Real Audiencia y con la ciudad de Montevideo, como consta de las gacetas de la capital, ha suspendido el acto del reconocimiento al Consejo de Regencia por falta de aviso oficial, nosotros que en estos documentos los tenemos muy suficientes, no debemos demorarlo un momento en desahogo de nuestro celo y lealtad, y mucho más existiendo en la provincia disposiciones de la Regencia depositaria de la soberanía en la provisión y gracias concedidas al Administrador de Correos de esta ciudad, obedecidas y mandadas practicar por la Administración General de esta Renta residente en la ciudad de Buenos Aires.
Lo lógico hubiera sido que el Consejo de Regencia admitiese la creación de Juntas en América, pero en cambio les declara la guerra.