Ejemplos ?
Del alma cubana arranca, decisivo, el deseo puro de entrar en una vida justa, y de trabajo útil, sobre la tierra saneada con sus muertos, amparada por las sombras de sus héroes, regada con los caudales de su llanto.
Si a nosotros, los que en un pequeño punto del mapa del mundo cumplimos el deber que preconizamos y ponemos a disposición de la lucha este poco que nos es permitido dar: nuestras vidas, nuestro sacrificio, nos toca lanzar alguno de estos días el último suspiro sobre cualquier tierra, ya nuestra, regada con nuestra sangre, sépase que hemos medido el alcance de nuestros actos y que no nos consideramos nada más que elementos en el gran ejército proletario, pero nos sentimos orgullosos de haber aprendido de la Revolución cubana y de su gran dirigente máximo la gran lección que emana de su actitud en esta parte del mundo: "qué importan los peligros o sacrificios de un hombre o de un pueblo, cuando está en juego el destino de la humanidad".
Y aun vienen alguna noche Los lobos en turba hambrienta A hozar la tierra sangrienta Regada ocho siglos há; Y aun pasan los calvos buitres Sobre el valle en banda espesa Avarientos de la presa Reducida á polvo ya.
Peralta seguía más pior; siempre hilachento y zarrapastroso, y el bolsico lámparo lámparo; con el fogoncito encendido tal cual vez, la despensa en las puras tablas y una pobrecía, señor, regada por aquella casa desde el chiquero hasta el corredor de afuera.
Antoces dijo ño Luna que lo que yo tenía era la reuma regada por todo el cuerpo, y que se m'estaba secando l'agua'el cogote; pero qu'él m'iba a dar un vaho.
Mofándose de ella, no la escuchara ni admitiera, si no probaran y demostraran que puede ser, y que fue así la divinidad de misma verdad o la verdad de la divinidad, y los testimonios evidentes los milagros; de forma que por Ir terror y contradicción que pusieron tantas y tan grandes persecuciones, la resurrección e inmortalidad de la carne que precedió en Cristo y la que después ha de suceder en los demás a en el nuevo siglo, no sólo fue creída fielmente, sino predicada con heroico valor, sembrada por toda la redondez de la tierra y regada con la sangre los mártires para que brotara, se mentara y creciera con más abundancia y fecundidad.
Lo cierto es que la empezó a cuidar con tanta fe que ya el mismo padre no dejó de empezar a tener él también como cierta idea de que muy bien podría ser alguna planta milagrosa; y no tardó ésta, bien regada, en soltar otras tres hojas, ya de otra forma que las primeras y pronto siguieron otras, y otras, hasta formar un lindo ramillete muy tupido y muy poblado de hojas muy verdes.
Enki se dirige entonces a Ur y la bendice: A Ur, al Santuario, ha venido, Enki, rey del Abismo, y decreta su destino: «¡Oh, Ciudad, bien provista, regada de aguas abundantes, oh, Buey de estatura firme, Estrado de la abundancia del país, oh, rodillas separadas, oh, verdeante como la montaña.
El subterfugio inicuo le quitaba a traición la posesión real de esa tierra fecundada por sus rebaños, regada, cada día, con su propio sudor y el de sus hijos, y le indignaba ver que todavía se le pretendía exigir agradecimiento por haberle facilitado la ocupación de ese campo durante tantos años, a precio tan reducido; como si fuera servicio el dejarle creer a uno que el niño que cría es suyo, y arrancárselo, una vez que el cariño, con que nos domina lo que nos ha costado penas y trabajo, se ha vuelto incurable.
Con sequía y todo, la alfalfa así regada daba cosechas de increíble abundancia; y con las compuertas de fácil manejo y el sistema de zanjas de desagüe mejorado por inteligente dirección, ya no había temores de grave inundación.
Y cuando acudiendo al llamado angustioso de nuestra ciudadanía, las Fuerzas Armadas y de Orden, decidieron actuar el 11 de septiembre de 1973, nuevamente nuestra tierra fue regada por la sangre de muchos de nuestros hombres, que cayeron luchando por la liberación de Chile.
Cuando volvió a su casa dio a sus hijastras lo que le habían pedido y la rama a la Cenicienta, la cual se lo agradeció; corrió al sepulcro de su madre, plantó la rama en él y lloró tanto que regada por sus lágrimas, no tardó la rama en crecer y convertirse en un hermoso árbol.