regaño

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regaño

1. s. m. Acción y resultado de regañar te mereces el regaño por lo que has hecho. regañina
2. Gesto o expresión de enfado o disgusto. refunfuño
3. Parte del pan que sale al exterior al cocerlo en el horno y que no tiene corteza.

regaño

 
m. Descomposición del rostro, acompañada, gralte., de palabras ásperas, con que se muestra enfado o disgusto.
fam.Reprensión.
fig.Parte del pan que está tostada del horno y sin corteza, por la abertura que ha hecho al cocerse.

regaño

(re'γaɲo)
sustantivo masculino
acción de reprender a alguien Se ganó un buen regaño por llegar tarde.
Sinónimos

regaño

sustantivo masculino
Traducciones

regaño

rabbuffo

regaño

SM
1. (= reprimenda) → scolding, telling-off
merecerse un regañoto get a telling off
2. (= gruñido) → snarl, growl; (= mueca) → scowl; (= queja) → grumble, grouse
Ejemplos ?
Y ahora, puesto delante lo de interés público, le hablaré de mí, ya que sólo la emoción de este deber pudo alzar de la muerte apetecida al hombre que, ahora que Nájera no vive donde se le vea, mejor lo conoce, y acaricia como un tesoro en su corazón la amistad con que Vd. lo enorgullece. Ya sé sus regaños, callados, después de mi viaje. ¡Y tanto q.
Dicen que el dinero todo lo pudre. ANIMALES Muchos regaños me ha costado el afán por tener en casa animales extraños. Los encuentro en el jardín, en la calle y en ocasiones no sé ni dónde.
Con frecuencia me inspiraba la tarea intenso desagrado, y lamentaba tener que perder en ella un tiempo que hubiera podido ocupar en cosas más útiles y gratas. Mientras tanto, tenía que aguantar, además, los regaños del maestro cuando una prenda no salía a su gusto.
—y después en voz alta, con tono suplicante—¿Me da mi año nuevo joven? —para recibir después algunas monedas, algún desprecio, unos regaños...
Y no le hacía que el doctor le curtiese. De él no le dolerían ni regaños ni totes. Era un patrón tan bueno, tan bizarro con los pobrecitos.
Lo bueno fue que no hizo caso a los regaños de su panzón profesor de educación física que en la secundaria aplicaba una práctica social del deporte: ¡Nada de rutinas aisladas!
Silvia empezó por llamar a Petrilla pequeña mía; luego suprimió el pequeña mía y lo dejó en Petrilla a secas. Los regaños, al principio agridulces, se hicieron vivos y duros.
El azoramiento de las continuas advertencias y regaños, el vértigo de la ciudad, tal vez causas más íntimas, más pegadas al alma del trasplantado, iban demacrando su rostro y apagando sus ojos de un modo que llegó a parecernos alarmante.
Vivía sola con dos criadas a quienes había recogido desde pequeñas, y a quienes no pagaba sino como y cuando lo tenía por conveniente, dándoles su ropa larguísimos regaños y muchos pellizcos por salario; se mantenía haciendo dulces, bizcochitos, chocolate y velas, y sacando aguardiente, que entonces era de contrabando.
El canto incesante de las ranas, el aroma de la campiña, el susurro elocuente y misterioso de la naturaleza, los relámpagos fantásticos e incesantes que en el horizonte presagiaban, según el ama de llaves, fuertes calores para el siguiente día; de tiempo en tiempo el canto monótono del labrador que iba a dar agua a una pareja, cuyas sonoras campanillas le hacían el acompañamiento; el vuelo rápido del murciélago que cruzaba indeciso a cada instante por delante del balcón; los regaños del ama en la cocina...
Los problemas simples de entonces, regaños por travesuras o por no hacer la tarea, se han vuelto más complicados: La secundaria, las nuevas obligaciones, el dinero, la ropa, el comportamiento y...
¡Al fin que tus padres aún se encontraban durmiendo! Mejor ni despertarlos. Con eso de que luego comienzan los regaños... DOS Las horas pasaron y comenzaste a sentir hambre.