Ejemplos ?
No conocemos más que.., ¡Oh!, nadie. A no ser que León... replicó Carlos, que reflexionaba. Pero era difícil entenderse por correspondencia.
Y todo esto lo hacía el buen señor, excepto lo de las limosnas, en verdad sea dicho, sin darse de ello la menor cuenta. No reflexionaba ni estudiaba aquello que veía, porque los cuadros y las impresiones se sucedían con la rapidez del pensamiento.
-repetía yo, inflexible. Dora reflexionaba un momento y después me contestaba triunfante: -Pero el carnicero ya sabría vendérmela, ¿qué más da?
Y la Golondrinita empezó a reflexionar y entonces se durmió. Cuantas veces reflexionaba se dormía. Al despuntar el alba voló hacia el río y tomó un baño.
Realmente, cuanto más reflexionaba en ello, más veía en lady Clem la persona que le convenía escoger; y pensando que todo aplazamiento era una mala acción con respecto a Sybil, decidió ocuparse inmediata­mente de los preparativos.
-suspiraba a veces sin poder conciliar el sueño; pero luego reflexionaba, y concluía por decir-: ¿Y qué he de hacer sino salir de ellas?
La dueña de sus pensamientos bailaba con él y sonreía graciosamente a todos sus galanteos, mientras que Brom Bones, poseído de amor y de celos, reflexionaba en un rincón.
Escoge: ¿Te matas o mando yo que te maten? "El hombre de la limosna" reflexionaba rápidamente. -Padre: únicamente el Destino señala el camino de los hombres, y los hombres lo siguen humildemente.
Veía también que a sus compañeros, los hijos de las gacelas, les salían cuernos que primeramente no tenían; que se volvían fuertes en la carrera, cuando antes eran débiles. Y en sí mismo no veía nada de esto; reflexionaba acerca de ello y no encontraba la causa.
Y como quiera que, suspendiendo la acción de sus miembros, como la mano, el pie, el oído, la nariz y el ojo, podía privarse de ellos, juzgó que no le eran indispensables; pero cuando reflexionaba sobre este algo que tenía en su pecho, veía que no podía prescindir de él, ni durante un abrir y cerrar de ojos.
-¿Y no le ha hablado usted, míster Barkis? -No -gruñó Barkis mientras reflexionaba- No tenía por qué ir a hablarle. No le he dicho nunca seis palabras ¿y voy a ir a contarle eso ahora?
Día tras día, semana tras semana, mes tras mes, seguía abandonado. A veces pensaba, cuando reflexionaba sobre ello, qué habrían hecho si hubiera enfermado.