referí

referí

s. m. y f. Amér. Central y Merid. DEPORTES Juez o árbitro de una competición deportiva, en especial en el fútbol.
Traducciones

referí

SMF (LAm) → referee, umpire
Ejemplos ?
Por el hecho de obstaculizar la ratificación del Instrumento de Bogotá que a mí – por otra parte – me atrae decididamente en virtud de los tres artículos fundamentales a que referí al comienzo de esta exposición: ¿acaso dejarían de seguir rigiéndonos las disposiciones del Tratado de Río de Janeiro?
De ese gobierno, fue Méndez vicepresidente con ejercicio de la presidencia. : D. José Antonio Álvarez de Arenales Y pasemos al español a que me referí anteriormente. D.
En efecto, las aludidas minutas de decreto modificaban sustancialmente, so pretexto de corrección, el régimen establecido por las leyes de 26 y 31 de agosto, respecto a ministerios y delegación del Poder Ejecutivo a que me referí al principio de este capítulo, poniendo todo, en último término, bajo el dominio y contralor de la “Sala”.
La otra causa a la que me referí es la que revela el empeño en que está comprometido el elemento revolucionario tratando de definir responsabilidades y méritos de las distintas personalidades que con procedimientos distintos y variadas actitudes trataron de imponer y hacer prevalecer el movimiento revolucionario en gestación, combatido enconadamente por las fuerzas antagónicas.
Ya iniciamos con la dotación de los ejidos forestales de El Varaloso y Barranca Seca a los que se dotará de la organización, la maquinaria y los créditos necesarios, el nuevo tipo de explotación cooperativa a que me referí en el párrafo anterior.
El 12 de octubre de 1827, Lavalleja que, volviendo por los fueros de la orientalidad – suprema ley – había desterrado, sin forma de juicio, de la Provincia a los doctores Ferrara y Ocampo, autores del plan a que me referí antes y que puede leerse íntegramente en la “Crónica Política y Literatura de Buenos Aires” de los días 11 y 12 de setiembre del mismo año, se presentó inopinadamente en Canelones a reclamar su puesto de Gobernador legítimo y cerrar la sede la H.
Al rendir ante Vuestra Soberanía el informe sobre la gestión del Poder Ejecutivo, el 1 de septiembre de 1938, me referí especialmente a la situación económica del país, señalando los desajustes sufridos en la economía nacional con motivo del retiro de los depósitos bancarios y la fuga de capitales que promovieron, por una parte, los intereses afectados por la expropiación de los bienes petroleros y, por la otra, el público depositante que tuvo temores acerca de la estabilidad del cambio.
En mi cuarto informe me referí al desafío de la continuación del proceso de paz, tanto desde el punto de vista de la consolidación de lo ya realizado, como del cumplimiento de la agenda pendiente.
Con la ingenuidad de un adolescente que abre su alma al sacerdote que ha de absolverlo, le referí mi vida, sin atenuar nada, ni mis ímpetus idealistas, ni mis desmedidas ambiciones de saber, de gloria, de riquezas y de placeres, ni las crapulosas orgías, los mujeriles desfallecimientos y las miserables inacciones que me postran por temporadas.
Así pues, como referí arriba, comenzando la Escritura a contar los hijos de Sem, cada uno de los cuales procreó su nación, el primero que cuenta es Heber, siendo su tercer nieto, esto es, siendo el quinto que desciende de él.
Con mucho ingenio descubrieron los doctos y dejaron escrito en sus obras a qué dios o diosa de los que fundaron las ciudades se debería acudir en busca de diversos remedios; esa saber, qué es lo que se debía pedir a Baco, a las ninfas, a Vulcano, y así a los demás; de lo que parte referí en el libro IV y parte me pareció conveniente pasarlo en silencio, y si es un error notable pedir vino a Ceres, pan a Baca, agua a Vulcano y fuego a las ninfas, ¿cuánto mayor disparate será pedir a alguno de éstos la vida eterna?
En la carta que se inscribe a los hebreos dice: «No os olvidéis de ser benignos y misericordiosos para con los pobres y miserables, pues con estos sacrificios se aplaca a Dios y se consigue su amistad.» Y, por consiguiente, donde dice: «más quiero de ti la misericordia que el sacrificio», no es necesario que entendamos otra cosa sino que prefirió un sacrificio a otro sacrificio, mediante a que aquel que todos llaman sacrificio es una figura o representación del verdadero sacrificio, y la misericordia es del mismo modo, verdadero sacrificio, por lo que dice lo que poco antes referí, «que con tales sacrificios se granjea la amistad y gracia de Dios».