redentor

(redireccionado de redentora)

redentor, a

(Del lat. redemptor.)
1. adj./ s. Que redime.
2. s. m. RELIGIÓN Jesucristo para los cristianos.
3. RELIGIÓN Religioso que rescataba a los cristianos que estaban en poder de los sarracenos.

redentor, -ra

 
adj.-s. Que redime.
m. catol. e hist. relig. En las órdenes de la Merced y la Trinidad, religioso nombrado para hacer el rescate de los cautivos cristianos que estaban en poder de los sarracenos.

Redentor

 
catol. Jesucristo como libertador del hombre de la esclavitud del pecado.

redentor, -ra

(reðen'toɾ, -ɾa)
abreviación
persona, cosa que redime palabras redentoras

redentor


sustantivo masculino
religión Jesucristo, para los cristianos el Redentor de la humanidad
Traducciones

redentor

Redeemer, Saviour

redentor

Erlöser

redentor

rédempteur

redentor

verlosser

redentor

المخلص

redentor

Odkupiciel

redentor

Forløser

redentor

구속자

redentor

A. ADJredeeming
B. SM/Fredeemer
meterse a redentor (pey) → to stick one's oar in
C. SM RedentorRedeemer, Saviour, Savior (EEUU)
Ejemplos ?
Esta medida, en mi opinión, urgente, vital, redentora, es de tal naturaleza que sin ella el fruto de nuestra regeneración será la muerte.
Madre España nos trajo desde playas distantes Esa cruz redentora del vicio, agua lustral; La lengua en que escribiera don Miguel de Cervantes la historia del Manchego, caballero inmortal.
Este aniversario es propicio para medir el camino recorrido y ejecutar balances que nos permitan percibir con claridad cuánto y cómo hemos cambiado y en qué medida ese cambio ha contribuido a robustecer nuestra propia identidad nacional. Sin ello, la celebración del Cincuentenario de la gesta redentora de 1910 estaría privada del sentido creador.
La lucha redentora que sostenemos se ha hecho amar de la belleza, y amar, no con el platonismo inútil de los caracteres, sino con la pasión ardorosa, activa y abnegada que lleva a los apóstoles al sacrificio.
Los tomos primero y segundo son íntegramente consagra- dos á los móviles y hechos que dieron i or consecuencia la libertad de Chile y de la gran República del Plata, al par que á hacer patente la redentora influencia de San Martín.
Nosotros, los maestros neohumanistas de México, tenemos una misión por cumplir en la vida y un credo para seguir, el único, el emanado del esfuerzo cotidiano del trabajo edificante, de la justicia indomable y de la educación redentora, un solo credo: La grandeza neohumana.
Como la hermosísima judía que, llena de doncel, novicio espanto, viendo Isaac que para sí venía, dejó cubrir el rostro con el manto, y decendida presto del camello recoge humilde al novio casto y santo, disponga el alma así con Dios hacello y de su presunción decienda altiva, cubierto el rostro y reclinado el cuello. y aquella sacrosanta virtud viva, única, crïadora y redentora, con profunda humildad en sí reciba.
Y España, aterrada, levanta entonces sus ojos al Cielo, y los hombres que la han regenerado conjuran el horrible conflicto abriendo nuevas cátedras a la predicación de todas las blasfemias y empeñándose más y más en arrancar de los corazones católicos la fe, que se presenta por los filósofos de la revolución como la única demora que impide a la Patria llegar a su regeneración, o, lo que es igual, coronarse dignamente la empresa redentora de los mártires septembrinos.
Y como el amor fue siempre la gran fuente de inspiraciones, cátame que a la niña Belencito le viene, en tal momento, una idea, una idea redentora.
Celebra el santo de la fiesta, al Emperador de Oriente que rescató definitivamente y para siempre el sepulcro de Jesús, los lugares donde se vertió la Sangre Redentora y se instituyó la Eucaristía, al espanto del paganismo que extendió el nombre de Dios por todo el Asia, por las regiones enantes misteriosas de Nubia y Abisinia, por cuantas islas constelan el Océano...
Estaban furiosos todos contra aquel traidor, aquel policía secreto, o lo que fuera, que les había embaucado con sus sofismas, con sus retóricas y les había hecho olvidarse de su misión redentora, de su situación, del peligro...
La perfección de su obra redentora estaba providentísimamente reservada a la múltiple virtud de este Espíritu, que en la creación adornó los cielos(2) y llenó la tierra(3).