receloso

(redireccionado de recelosa)
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receloso, a

adj. Que tiene recelo no estés receloso, yo sé que es una persona de confianza. desconfiado

receloso, -sa

 
adj. Que tiene recelo.
Sinónimos
Traducciones

receloso

méfiant

receloso

misstänksam

receloso

ADJ (= suspicaz) → suspicious; (= desconfiado) → distrustful; (= temeroso) → apprehensive
Ejemplos ?
Sólo que entonces..., habrá que trabajar de otro modo. -¿De qué modo? -interrogó, recelosa, Dionisia. -Yo me entiendo. -No vayas a hacer una de las tuyas...
Así pasaron meses y años; estuvo tres de ellos en el servicio de la Armada por su condición de matriculado, y pensó que con esta ausencia tan larga y un cambio tan radical de costumbres se olvidaría todo en el pueblo; pero tampoco le salió bien ajustada esta cuenta, pues cuando volvió a él se encontró con los de siempre: la sospecha de que le miraban de mal ojo y en la actitud recelosa y huraña en que estas no bien fundadas aprensiones le ponían continuó siendo, como siempre, el primero en el trabajo, pero de propio intento él último y el más callado en las filas o en los corrillos de la Hermandad de mareantes a que pertenecía.
Cuando la soltaron en el primer patio del depósito, Gipsy, sin embargo, se reanimó. Recelosa, no obstante, de lo desconocido, metió entre los zancos nerviosos el rabo, que era una coma color ceniza, lustrada y primorosa, y buscó instintivamente el ángulo, donde se guareció.
La condesa volvió en sí, abrió los ojos, y miró con asombro en torno suyo. Y reparando en mí, «¿quién sois?», me dijo en tanto que, recelosa, apartábase de mi lado.
Cuando la princesa estaba en la presencia aflictiva del primero, miedo helado por sus venas discurría. En la del segundo, grave se mostraba y aun altiva, pero inquieta y recelosa midiendo sus frases mismas.
Nadie, por supuesto, lo supo nunca; pero Fortunato durmió mal, esa noche, entre sueños intrincados, en que su tropilla, ora era perseguida por el tren, ora lo arreaba, hasta que después de haber ensillado él la locomotora con su recado, se sintió arrebatado con velocidad infernal, en medio de vapores espesos y de ruidos de trueno, hacia campos desconocidos, donde se encontró con una chinita lo más atenta, que le decía llamarse Angélica. Y a las siete, subió en el vagón, con su recado bien acomodado, entregándose, con recelosa resignación, a su suerte.
"Bajáte que yo sí te doy". Parece que el ave recelosa no la entiende: da un aletazo y se lanza. Suelta la niña los granos, y, tendiendo la mirada por el cielo, exclama: "Miren lo lindo que está el cielo, barrido, barrido.
Y en cuanto a la Primavera de abril, viene a ser a lo sumo una polla de quince, recién puesta de largo (y no sin motivo), pero encogida y recelosa todavía, como las plantas que no se atreven a decir «¡allá voy!», por temor a que vuelvan las escarchas y los hielos...
Toda la familia se mostraba de antemano recelosa contra el intruso, antes de que este viniera, en cuanto Falo se despidió, camino de la feria.
Creí que otra pareja pasaba ante mí; la eterna, la que vive desde que la Humanidad sintió algo más que la punzada del estómago hambriento y la cólera homicida de la, bestia que necesitaba matar para existir; la que está esculpida en mármoles a los que los siglos han dado la amarillez del ámbar; la que ha pasado las puertas de los poetas y los artistas, en horas decisivas, para marcar su trabajo con el sello de la inmortalidad: él, arrogante arquero, coronado de rosas; ella, pálida y ceñuda, con el reloj apoyado en los potentes pechos, de los que manan el Olvido y la Nada, marchando tras el jovenzuelo, como una amante vieja, sumisa y recelosa, que teme perderlo.
A lo lejos, por el llano, en confuso remolino, vio de hombres tropel lejano que en pardo polvo liviano dejan envuelto el camino. Bajó Inés del torreón, y llegando recelosa a las puertas del Cambrón, sintió latir zozobrosa más inquieto el corazón.
Y así, sin esperar más, desesperado salió a buscarla, y acudió adonde le dijeron que posaba Calvete, por si había ido allá a procurar alguna cabalgadura en que irse; y, no hallándola allí, andaba como loco por las calles buscándola y de unas partes a otras; y, pensando si por ventura se había vuelto a las galeras, llegó a la marina, y un poco antes que llegase oyó que a grandes voces llamaban desde tierra el esquife de la capitana, y conoció que quien las daba era la hermosa Leocadia, la cual, recelosa de algún desmán...