realengo

(redireccionado de realengas)

realengo, a

1. adj. HISTORIA Se aplicaba al pueblo que no pertenecía a un señor o a una orden, sino que dependía de forma directa del rey.
2. Se refiere al terreno que pertenece al estado.
3. Colomb., P. Rico, Venez. Se aplica a la persona que es vaga u holgazana, o con poca disposición al trabajo.
4. Méx., P. Rico Que no tiene dueño, en especial aplicado a los animales.

realengo, -ga

 
adj. Díc de los pueblos que no eran de señorío ni de las órdenes, sino que dependían directamente del rey.
Traducciones

realengo

ADJ
1. (LAm) [animal] → ownerless
2. (Méx, Caribe) (= ocioso) → idle; (= libre) → free, unattached
Ejemplos ?
Y, entendido por las personas de dicho Cabildo dijeron que, desde luego, ofrecen darle cuatro Caballerías de tierra, las dos en términos de Baba y las otras dos en términos de Yaguachi en la parte y lugar que las hubiere vendibles y realengas las mejores que a los Padres les pareciere.
Que pasados los tres años de las franquezas, no pagarán los moros de renta de las haciendas y tierras realengas mas de aquello que justamente pareciere que deben pagar conforme al valor y calidad dellas.
con el voto y parecer de los nobles, magníficos y amados Consejeros de S.M., del Regente de la Real Chancillería y Doctores del Consejo Real, provée, ordena y manda que dichos moriscos puedan vender todos y cualesquiera bienes que tenga, excepto que no puedan vender, ni disponer de otra suerte alguna de las cosas y bienes siguientes; á saber, de los ganados mayores y menores, ni de las bestias de carga, ni del trigo y demás granos, ni del aceite, ni de las casas y tierras, aunque sean francas y realengas, ni de los censos ó debitorios, ni de las deudas, derechos ni acciones bajo decreto de nulidad etc.
El cuerpo de este Congreso le constituían los tres brazos Eclesiástico, Militar y Pueblo, compuesto de los representantes de las Ciudades y Villas realengas que tenían voto en Cortes por gracia de los Monarcas, cuya regalía era la misma en Castilla: por esto el acuerdo y dictamen de las Cortes se reducía a tres votos.
98.- Así mismo formarán y harán otro Libro en que ponga la lista e Inventario y Relación de todo lo(s) Realengo(s) que hay en cada Provincia, hora haya rentas reales en las dichas cosas realengas o no las haya...
Ítem, las Casas Reales y fuerzas y fortalezas, y el estado en que están, y los Oficiales que en ellas hay, con qué salario y dónde se paga, un Inventario de las Armas, Artillería, Municiones que en ellas hay y todos los bienes muebles pertenecientes a la Hacienda Real; las tierras vacantes de pasto o labor, montes o aguas y aprovechamientos que en ellos hay o podría haber o de qué se pudiese hacer merced; ganados mostrencos de cada Provincia, pueblo y inesta, y cualesquier otras cosas realengas que hubiere en la Provincia.
Propuso diversas reformas en la administración para evitar la insurrección de los nativos, mostró ante Fernando VII (1814) su desacuerdo con la actuación del virrey Calleja, lo que le valió ser acusado de traición por el Santo Oficio, pues propugnó ante la Regencia una legislación agraria que permitiese el reparto a los indios de tierras realengas y su acceso al cultivo de los latifundios.
Cada vez serían más frecuentes las disensiones sobre competencias y atribuciones que se contemplarían como abusivas desde la pequeña villa. La Corona para acabar con los continuos conflictos y aliviar a la vez sus arcas, convierte en realengas estas tierras.
El 11 de noviembre de 1781 el rey Carlos III de España firmó un decreto real por medio del cual se oficializó la concesión de una pensión vitalicia por su heroica acción: También el 28 de octubre se había expedido otra real orden de la cual se le concedían “tierras realengas” (propiedad de la corona) a la reconocida heroína.
1515, Tenerife) fue un hidalgo y conquistador que participó en las conquistas realengas de las islas Canarias a finales del siglo.
Tomás Valdés, avecindado en Infantes, ejercía este privilegio sobre una extensión de treinta y nueve millones de varas cuadradas por haber incluido en el término cerrado otras propiedades adquiridas por él y sus antepasados, desplazando el amojonamiento en contra de la Real Cédula y apropiándose de tierras realengas de monte y carrascales que había arruinado vendiendo las lefias en su provecho.
Estas merindades de hecho eran realengas pero se hicieron con el poder de tierras y hombres diferentes grupos nobiliarios, así San Martín de las Ollas villa propiedad del Marqués de Cilleruelo y Rozas de Valdeporres del Conde de la Revilla, Villavés en cambio era propiedad desde el año 1011 del monasterio benedictino de San Salvador de Oña.