reírse


También se encuentra en: Sinónimos.

reírse

(re'iɾse)
verbo pronominal
mostrar burla o desprecio hacia alguien o algo Sus compañeros se ríen de él.
Traducciones

reírse

laugh, tear

reírse

ridere
Ejemplos ?
o en los bailes después, nunca falta alguno que, por reírse un rato de nosotras, nos ponga un mote; y como lo malo corre mucho...
Sucedióle, claro está, que no bien se hubo mostrado al público, cuando éste la tomó con él. Primero le miraron, después se sonrieron, hasta concluir por interpelarle irónicamente, y por reírse a sus barbas.
El amigo de don Silvestre no pudo menos de reírse al leer tan peregrinas condiciones, a pesar de la sorpresa que le produjeron; después se indignó al considerar tan miserable suspicacia, y, por último, rompiendo en pedazos el papel y volviendo las espaldas al alcalde por toda contestación, acabó por compadecerse de aquellas pobres gentes que, por huir de un mal que nadie les hacía, desechaban el bien que las iba buscando.
Recibiré algún chirimbolo recién salido del molde. ¡Lo que va a reírse de mí el afortunado marido de la admiradora de Petronio! El de Olga, el barón alemán delgaducho y triste, que tiene la manía de las estampillas de correo y las colecciona con entusiasmo de colegial, acaba de salir de aquí para pedirme un favor especial.
Luego preguntó: - Y ¿qué respondió Parrón a todo eso? ¿Qué hizo? - Lo mismo que su merced; reírse a todo trapo. - ¿Y tú? - Yo, señorico, me reía también; pero me corrían por las patillas lagrimones como naranjas.
y también se reía, sí. Cumplía la consigna de reírse, con risa violenta, inextinguible, terminada, a cada acceso, en sollozos. El caballero y la dama se miraron, apurados, confusos.
Pero mira de recordar historias bonitas, que a mis padres les gustan mucho. Mi madre las prefiere edificantes y elevadas, y mi padre las quiere divertidas, pues le gusta reírse.
CAPÍTULO V Como un prodigio, todos los que me habían torturado: árboles, ratas, murciélagos, felinos, aves, estrellas, principiaron a cantar unos, a reírse otros, a murmurar los que más, a rugir en un terrible clamor de voces macabras que unas a otras se confundían: chirridos, berridos, alaridos, bramidos, rugidos.
El sol comenzó a reírse, las nubes que había, también; los árboles se carcajeaban y animales ciclópeos se burlaban de mí como satisfechos de lo que me había acontecido.
Dos vampiros aterradores me empujaron y me amarraron de las manos, tirándome al suelo. Ahí todos comenzaron a reírse y sus risas me martirizaron hasta que un gran rayo magenta iluminó el antro del horror.
-¡Que así se haga!- Exclamaron otra vez casi todos, porque TEZCATLIPOCA, el moreno, seguía como a punto de reírse y QUETZALCOATL, fruncía el ceño, como adivinando lo que podría suceder.
¡Dios nos libre de querer coartar el humorismo!, al contrario, creo que hay que reírse un poco de esas cosas; pero yo no creo que nuestros artistas sean tan poco originales, yo no creo que nuestros artistas sean tan poco revolucionarios, que la única manera que tengan de divertir al pueblo sea haciéndole daño al pueblo, que la única manera que tengan de divertir al pueblo sea haciéndole daño a la Revolución, sembrando la intriga y sembrando la insidia contra la Revolución.