Ejemplos ?
Los niños pudieran ser la única alegría de la abandonada; pero como nunca un mal viene solo, los niños antes daban pena que gusto, por ser el mayor corcovado, y la segunda una especie de pájaro antojadizo, que no guardaba el recato indispensable desde la niñez a las damas, y escapándose de casa todo el día, por la noche volvía rota y cubierta de polvo y briznas de paja, pues se pasaba las horas jugando al toro y a la rayuela con la chiquillería en las eras del trigo.
El sol echaba chispas allá arriba y parecía que iba a pegar fuego a los secos pastales y a los rastrojos. Yo y otros de mi edad nos habíamos quitado las chaquetas y jugábamos a la rayuela, debajo de la ramada.
Éste no es un simple juego de rayuela, aquí se esta jugando el destino de Chile; aquí no puede haber sectores privilegiados, aquí no puede haber aristocracia de obreros o empleados o técnicos, aquí todos tenemos que amarrarnos el cinturón.
Allí se corría la cátedra; allí se verificaban nuestros desafíos a trompada suelta; allí nos familiarizábamos con los peligros de la mar; allí se desgarraban nuestros vestidos; allí quedaba nuestra roñosa moneda, después de jugarla al palmo o a la rayuela; allí, en una palabra, nos entregábamos de lleno a las exigencias de la edad, pues el bastón del polizonte nunca pasó de la esquina de la Pescadería; y no sé, en verdad, si porque los vigilantes juzgaban el territorio hecho una balsa de aceite, o porque, a fuer de prudentes, huían de él.
Comía moras a lo largo de las cunetas, guardaba los pavos con una vara, segaba las mieses, corría por el bosque, jugaba a la rayuela en el pórtico de la iglesia y en las grandes fiestas pedía al sacristán que le dejase tocar las campanas, para colgarse con todo su peso de la cuerda grande y sentirse transportado por ella en su vaivén.
Así que, ni modo, pos a trabajar de mandadero con los de la tienda grande y así, aunque pequeñito, bien que servía a su patrón, el Gachupas. Qué juegos ni que juegos tuvo, sólo rayuela en alguna ocasión.
De ese modo, el cielo de la rayuela se constituye en el símbolo de esa quimera autoimpuesta de Oliveira de buscar siempre algo que no sabe qué es.
Gana el jinete que llega primero a la meta. Rayuela: Juego típico chileno de puntería y acierto, en el cual el participante, con un tejo —un cilindro de fierro— o con una moneda, debe acertar a una caja de arena o de barro rectangular dividido en dos por la mitad larga, tirando o arrojando el objeto a una distancia concordada, y lograr llegar lo más posible a ese centro.
Esta complejidad, que aquí apenas abarcamos, nos sitúa el ciclo de En busca del tiempo perdido, entre las «novelas mundo» como puedan serlo la Comedia humana de Honoré de Balzac, Rayuela de Julio Cortázar o los Rougon-Macquart de Émile Zola.
Las hogueras más altas (Buenos Aires, Goyanarte, 1959; Premio Municipal de Prosa 1958) Asfalto-Infierno y otros relatos demoniacos (El Techo de la Ballena, Caracas, 1963) Hombre que daba sed (Jorge Álvarez, Buenos Aires, 1967) Todos los cuentos más Uno (Alfaguara, 1998, compendio de cuentos) Los Tres Espartanos Miedosos (El Techo de la Ballena, Caracas, 1999) Cuentos Completos (Otero Ediciones, Caracas, 2013) País portátil (Seix Barral, 1968, ganadora del premio Biblioteca Breve) Viejo (Alfaguara, 1995) Damas (Venezuela-Maracay-, 1979) Hueso de mis huesos (poesía; ilustraciones de Manuel Quintana Castillo; Rayuela...
«De alguna manera es la experiencia de toda una vida y la tentativa de llevarla a la escritura», dijo Cortázar de Rayuela cuando se le preguntó qué significaba para él.
Además del fútbol, también existe práctica organizada de otros deportes en Rengo, como taekwondo, karate, tenis de mesa, natación, rayuela, y rodeo chileno, para lo cual se cuentan recintos deportivos como el Gimnasio Municipal de Rengo, la Medialuna de Rengo, la Piscina Olímpica Municipal, el complejo deportivo y barros termales Las Pircas de Huilquío y los distintos espacios polideportivos de los colegios de la comuna.