ratonera

ratonera

1. s. f. Trampa para ratones.
2. ZOOLOGÍA Madriguera de ratones.
3. ZOOLOGÍA Agujero de entrada y salida en una madriguera de ratones.
4. Trampa preparada para coger o engañar a una persona. celada, emboscada
5. Casa o habitación de pequeñas dimensiones o de poca calidad viven hacinados en una ratonera. cuchitril
6. ratonera de agua Gato de agua, ratonera colocada sobre un recipiente de agua.
7. caer en una ratonera coloquial Ser atrapado mediante una trampa o emboscada tendida por otra u otras personas.

ratonera

 
f. Trampa en que se cogen o cazan los ratones.
Agujero que hace el ratón en las paredes, arcas, etc. para entrar y salir por él.
fig. y fam.La cárcel o el sitio en que esperan a uno con mal fin.
Caer uno en la ratonera.fig. Ser engañado con un ardid o artificio.
zool. Madriguera de ratones.

ratonera

(rato'neɾa)
sustantivo femenino
1. agujero que hacen los ratones en paredes y otros lugares poner veneno en una ratonera
2. trampa usada para atrapar ratones Encontró un ratón muerto en la ratonera.
3. lugar peligroso del que es difícil escapar Ese barrio es una ratonera para policías.
4. vivienda pequeña en malas condiciones vivir en una ratonera
Traducciones

ratonera

Mausefalle

ratonera

mousetrap

ratonera

muizenval

ratonera

مصيدة فئران

ratonera

pułapka na myszy

ratonera

ねずみ捕り

ratonera

쥐덫

ratonera

Mousetrap

ratonera

SF
1. (= trampa) → mousetrap
2. (= agujero) → mousehole
3. (fig) (= trampa) → trap
caer en la ratonerato fall into the trap
4. (Andes, Cono Sur) (= barrio bajo) → hovel, slum
5. (Caribe) (= tienda) → ranch store
Ejemplos ?
Probó la llave de oro en la cerradura, y vio con alegría que ajustaba bien. Alicia abrió la puerta y se encontró con que daba a un estrecho pasadizo, no más ancho que una ratonera.
Al segundo lleváronlo a la muerte los crueles hombres, con novísimas artes, inventando un lígneo armadijo que llaman ratonera y es la perdición de los ratones.
¡Ay! ¡Que me desgaznatan! ¡Ay, el pescuezo torcido, estoy como en ratonera! ¡Despacio, cuerpo de Cristo! DOÑA BERNARDA Abrid esas puertas.
Hecho el último nudo, Farruco sonrió satisfecho. -Ahora -dijo- está en la ratonera el ratón; ahora, tonto, es cuando se puede llamar a la vecindad...
Su madrina la vació, y cuando sólo quedó la corteza, tocola con su varita, e inmediatamente convirtiose la calabaza en una magnífica carroza dorada. Fuese luego en busca de la ratonera, donde halló seis ratones, todos vivos.
Pensando estaba de qué haría un cochero, cuando la Cenicienta dijo: -Veré si ha quedado algún ratón en la ratonera y le convertiremos en cochero.
Ve a mirarlo. La Cenicienta volvió con la ratonera en la que había tres grandes ratas. La Hada escogió una entre las tres, dándole la preferencia por su barba; y habiéndola tocado con la varilla, se transformó en un fornido cochero con gruesos bigotes.
El calor sofocante, el polvo caústico, el infernal estrépito de los carruajes, el peligro de ser por ellos atropellado, los pillos callejeros y algunos otros mercaderes, el rescoldo de las bebidas, el veneno de los estancos, la brutalidad de los cocheros, el vandalismo de los revendedores, la inhospitalidad de todo el mundo, el materialismo, la usura de la civilización: éstas son para mí las únicas verdades de la corte.» Y eso que el buen hombre, gracias a su amigo, no había caído en la mayor ratonera de Madrid; no había sido martirizado en el más cruel de todos sus potros: en las casas de huéspedes; ni había, gracias a su corteza ruda y a su sencilla educación, visitado la corte por dentro .
Considere el lector, aunque yo callo, qué magnitud tendría lo que sacó, criado en un serrallo sin sujeción de bragas ni alcancía, y después se figure allá en su mente que esta mole indecente, enfilando la argolla en la trasera, quedó como ratón en ratonera.
—Pues desde anoche el jefe de máquinas, dando marcha atrás, intenta sustraerse a la corriente circulatoria que nos ha cogido en su rotación. Sus esfuerzos son vanos. Otros barcos están allí, atrapados como nosotros en la maldita ratonera. Me vestí apresuradamente.
La segunda ruina era un comerciante que, poderoso en otros días, había ido descendiendo rápidamente a la miseria por sus incesantes prodigalidades, y que, mantenido de limosna por un antiguo criado suyo, vivía a la sazón en una especie de ratonera abuhardillada, en donde solía pasar las horas filosofando tranquilamente, como si se hallase todavía en sus salones cubiertos de alfombra y de espejos de Venecia.
Pero también querrás saber si es que es algo más que una pobre ratonera en la Babilonia de la información, o más bien un laberinto de túneles, más y más conectados, pero entregados sólo al callejón sin salida del parasitismo pirata.