rapaz

(redireccionado de rapaces)
También se encuentra en: Sinónimos.

rapaz, a

(Del lat. rapax, -acis.)
1. adj / s. f. ZOOLOGÍA Perteneciente a un grupo de aves carnívoras, de pico curvado y garras fuertes y encorvadas, como el buitre y la lechuza.
2. adj. Que tiene tendencia al robo o la rapiña.
3. s. Muchacho o muchacha de poca edad. chaval, chico
NOTA: En plural: rapaces

rapaz

 
adj. Inclinado al robo o a la rapiña.
f. pl. zool. Antiguo grupo sistemático que incluía a todas las aves de rapiña. En la actualidad se hallan repartidas entre los órdenes estrigiformes, accipitriformes y falconiformes.

rapaz, -za

 
m. f. Muchacho o muchacha de corta edad.
Sinónimos

rapaz

adjetivo
adjetivo y sustantivo femenino

rapaz

, rapaza
sustantivo

rapaz:

robadorave de rapiña, ladrón,
Traducciones

rapaz

1
A. ADJ
1. (Zool) → predatory (Orn) → of prey
2. (= avaricioso) → rapacious, greedy; (= inclinado al robo) → thieving
B. SF (Zool) → predatory animal (Orn) → bird of prey

rapaz

2 (arcaico) SM/F (Esp) (hum) → boy/girl, lad/lass
Ejemplos ?
Sabed que de entre aquel pueblo asesino que fuera de la puerta os hizo asalto, muchos sus hijos son, todos secuaces, como ella, impíos, fieros, y rapaces.» A lo cual respondió: «No una batalla, hiciera por vosotras sino ciento: de cuanta fuerza en mí o virtud se halla, valeos como sirva a vuestro intento; que visto yo con armadura y malla no por ganar para mi hacienda aumento, mas por satisfacción de las querellas, y más si son de damas así bellas.» Ambas la oferta aquella agradecieron digna de un caballero, como él era, y hablando de este modo al fin vinieron al puente que da paso a la ribera; donde aquella criatura altiva vieron vestir una armadura de oro entera.
14 Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva á la vida, y pocos son los que la hallan. 15 Y guardaos de los falsos profetas, que vienen á vosotros con vestidos de ovejas, mas de dentro son lobos rapaces.
29 Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al ganado; 30 Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas, para llevar discípulos tras sí.
Los cabritos no temen a las verdes culebras ni a los rapaces lobos, cuando el dios, ¡oh Tíndaris!, hace resonar su dulcísima avena por los valles y rocas sembradas en la pendiente del Ústica.
12 Viéronle apenas Cromis y Mnasilo, tiernos rapaces, bien que muy dotados de atrevida niñez, cuyo jubilo efectos hoy dará desmesurados; porque ejerciendo püeril estilo, a donde el viejo está con pies alados corren ligeros; que ocasiones tales sirven de espuela para muchos males.
La inmensa bondad de estas islas a-trajo a las hordas peruanas, las que se negaron abandonarlas hasta el último momento, pese a que todos sus productos fueron devorados con ansias rapaces, talando sus palmeras de cocos, sus plantas de sandías y algodón; porque los agresores comprendieron de que nada les pertenecía y sólo estaban posesionados transitoriamente para realizar actos de pillaje y atropello a la dignidad nacional.
A trechos me paraba para enjugar mi frente y dar algún respiro al pecho jadeante; o bien, ahincando el paso, el cuerpo hacia delante y hacia la mano diestra vencido y apoyado en un bastón, a guisa de pastoril cayado, trepaba por los cerros que habitan las rapaces aves de altura, hollando las hierbas montaraces de fuerte olor -romero, tomillo, salvia, espliego—.
Por otra parte, los dos eran muy prudentes; el niño tenía tanto miedo al agua, que en verano no había modo de llevarlo a la playa, donde tan a gusto chapoteaban los otros rapaces de su edad; eso lo hacía objeto de la burla general, y él tenía que aguantarla.
La calle Alta, como todas las principales del barrio, presentaba un brillante golpe de vista merced a las fogatas que en ella ardían, iluminando con sus rojizos resplandores los nutridos grupos de vecinas y vecinos que en las puertas de sus respectivas viviendas reían y charlaban, contemplando cómo, pendientes de las cuerdas tendidas de balcón a balcón, columpiábase alguna que otra pareja de peleles grotescamente ataviados, cuyo auto de fe inmediato exigían a voz en grito los rapaces, que en bandarrias corrían y saltaban, no sin riesgo, por encima de las alegres candelas.
La dama del castillo supo sólo que su huésped o prisionero era un rapaz imberbe, que tendría dieciséis años a lo más, y del que don Diego se había apoderado, sorprendiéndole sin armas y en compañía de otros rapaces cazando pajarillos con red y con liga, cimbel y reclamos, en las orillas de un arroyo no lejos de Monturque.
Y evitando separaciones matrimoniales o junteras más o menos consolidadas por los años; conjurando enganches entre los próceres de los de pelo en pecho; zurciendo rotos y recosiendo descosidos, vivía nuestro respetable anciano, cuando una mañana, en que repantigado en un viejo sillón de brazos, en la puerta de su casa, bañábase en sol, contemplando con melancólica complacencia cómo algunos rapaces encuerinos y churretosos, luciendo marcialmente vistosísimas gorras de papel y jinetes en cañas de escobas, simulaban una brillante carga de caballería.
Ya que se le antoja, será... Alistarse, rapaces... Arrastraron fácilmente al anciano hacia el fuego que acababa de recebar, y que ardía restallando, enrojeciendo la oscura panza del pote y las trébedes en que descansaban las ollas.