ramaje

ramaje

(Del cat. ramatge.)
s. m. BOTÁNICA Conjunto de ramas de las plantas con o sin hojas.

ramaje

 
m. Conjunto de ramas o ramos.
Traducciones

ramaje

branchage

ramaje

ramaglia

ramaje

SMbranches pl
Ejemplos ?
engan con nosotros los que nos leen y no teman a los rayos del sol, que una fresca brisa de Levante templa sus vigores y acaricia el ramaje que proyecta sus movibles sombras en el polvoriento camino que festonean dos largas filas de chumberas como acudilladas acá y acullá por árboles altísimos y frondosos.
Y esto lo dijo Lola señalando el ventanucho desde el cual divisábase el huerto, donde las higueras erguían su frondosísimo ramaje, donde ya amarilleaba el fruto y piaban los gorriones.
El canto primitivo que dices al silencio Y la historia sonora que cuentas al ramaje Los comenta llorando mi corazón desierto En un negro y profundo pentágrama sin clave.
Otra vez, en pleno verano, vagando por los alrededores de París, llegué a los jardines de Robinsón, con sus grandes árboles, cuyo ramaje abriga como nidos las aéreas cabañas que sirven de comedores.
Garcés, que permanecía inmóvil, sintió al oír aquellos cantares misteriosos que el áspid de los celos le mordía el corazón, y obedeciendo a, un impulso más poderoso que su voluntad, deseando romper de una vez el encanto que fascinaba sus sentidos, separó con mano trémula y convulsa el ramaje que le ocultaba, y de un solo salto se puso en la margen del río.
¡Al pueblo que busca ideal ofrezca una nueva academia sus enseñanzas contra el mal, su filosofía de luz; que no más el odio emponzoñe, y un ramaje de paz retoñe del madero de la cruz!
¡Qué triste estaba la tarde La última que nos vimos! Tan solo cantaba un ave En el ramaje florido. Era un zorzal que entonaba Sus más dulcísimos himnos, ¡Pobre zorzal que venía A despedir a un amigo!
Echó por el prado abajo, torció luego a la derecha, un seto saltó después; y, al entrar en la calleja, antes que los matorrales por completo le cubrieran, otro relincho lanzó volviendo atrás la cabeza. Después siguió su camino; internóse en la calleja, y se apagó entre el ramaje el son de sus almadreñas.
Pues bien, si en el Retiro, do, sobre ardiente arena, de mísero ramaje raquíticos se elevan árboles de artificio, sin sombra ni belleza; si entre la prosa, digo, de esa enfermiza selva las gracias de una ninfa trastornan y marean, ¿qué harán entre estos bosques cuando su gala ostenta en voluptuoso alarde la alegre primavera?
Nace el árbol en la tierra, y halla atmósfera en que extender sus ramas; y el agua en la honda madre, y tiene cauce en donde echar sus fuentes; y nacerán las ideas de justicia en la mente, las jubilosas ansias de no cumplidos sacrificios, el acabado programa de hazañas espirituales, los deleites que acompañan a la imaginación de una vida pura y honesta, imposible de logro en la tierra– ¿y no tendrá espacio en que tender al aire su ramaje esta arboleda de oro?
Y he aquí que el conde, en un viaje por llanuras acolchadas de nieve, mientras un cierzo áspero y polar desgarraba los escarchados arabescos del ramaje sin hojas: yendo, como un «mujik», en la plataforma del tren, enfundado en su hopalanda de pellejas de carnero mal curtidas, endurecidas por el hielo, sintió en su pecho, repentinamente, como una punzada.
Los que se perciben no perturban: bajo diapasón de patos silvestres, tertulias de gallaretas, aleteos entre el ramaje, y el armonioso acento del zorzal, que se alza como un himno a las estrellas, vibrante en los aires, llena de dulce encanto los ribazos sombríos.