Ejemplos ?
Dentro del terreno político, en las primeras tres décadas del siglo XX, presagian la ruptura con la tradición liberal, sin llegar a consumarla, los movimientos reformistas al estilo del batllismo uruguayo y el radicalismo argentino; mientras la revolución mexicana marcaba un profundo corte en la historia de la nación azteca.
El radicalismo no quedará a la zaga En esta época de tránsito entre las viejas fórmulas económico-sociales y las nuevas que se modelarán en el futuro, el radicalismo no quedará a la zaga de la profunda revolución que se está operando en el mundo, porque sus hombres están bajo el influjo transformador de la doctrina del partido que no reconoce otros limites que los impuestos por la moral, la razón, la justicia, la libertad y los ideales de la nacionalidad.
No tenemos fe en la buena organización de nuestro ejército; y de que no salgamos de estas dudas tienen, a no dudarlo, parte de la culpa los que por un torpe, insincero radicalismo han impedido que los españoles civiles entren en mayor intimidad con los españoles militares, produciéndose una mutua y penosísima suspicacia.
Tenemos de estos mismos días una prueba interesante de su entusiasmo político que es también prueba de su radicalismo para las soluciones que debían contemplarse.
En lo que a la práctica política se refiere, el radicalismo de esta corriente, de carácter urbano o campesino, con o sin base de masas, se reflejó en la preferencia casi general por la vertiente democrática del pensamiento ilustrado, representada por Rousseau y el constitucionalismo francés de 1793.
Después fue el del radicalismo, que elevó al primer plano a las clases medias que determinaron una transformación sustancial en la vida chilena.
Nosotros, como siempre, estamos al pie de la vieja bandera del radicalismo, que continúa siendo una esperanza para todos los argentinos.
Todo esto explica por qué el radicalismo no necesita improvisar un programa y una conducta frente a los interrogantes del mundo y del país.
Stammler y Cohen, cada cual según su humor, han intentado vanamente henchir de materia esas formas vacías que son en Kant lo bueno y lo justo. En la Lógica de la Libertad se aspira a lo mismo, pero con un mayor radicalismo y más decidido ánimo.
La doctrina del radicalismo, pues, no fue fruto de elaboraciones teóricas, sino la resultante de una larga y dolorosa lucha para instaurar una democracia política, económica y social.
Mientras los primeros se inclinaban a subordinar las transformaciones antifeudales a la conquista y consolidación de independencia, el radicalismo agrario de algunos movimientos, sobre todo en México y el Río de la Plata (integrados por gauchos e indígenas desposeídos), buscó desde el principio garantizar, más allá de la democratización formal, la democratización real de las relaciones sociales.
Política social En lo social, el radicalismo no reconoce privilegios de clase, de raza, de casta, de religión, ni de fortuna, pero proclama la protección de los derechos que resulten de la capacidad y del trabajo .