racionalista

racionalista

1. adj. ARQUITECTURA, ARTE, FILOSOFÍA Del racionalismo.
2. adj./ s. m. y f. ARQUITECTURA, ARTE, FILOSOFÍA Que profesa el racionalismo.

racionalista

 
adj.-com. filos. Que profesa la doctrina del racionalismo.

racionalista

(raθjona'lista)
abreviación
que está relacionado con el racionalismo como teoría epistemológica la doctrina racionalista

racionalista


sustantivo
1. epistemología persona que profesa esta teoría los racionalistas de la ilustración
2. sentimental persona que da a la razón un papel preponderante en la vida Los racionalistas menosprecian los sentimientos.
Traducciones

racionalista

razionalista

racionalista

rationaliste

racionalista

Rationalist

racionalista

العقلانية

racionalista

Rationalist

racionalista

ADJ & SMFrationalist
Ejemplos ?
El grupo Solidaridad Obrera, de Nueva York, trata de fundar un plantel similar a los suprimidos en Barcelona, en la Semana Sangrienta. Varios grupos de libertarios mexicanos trabajan igualmente para establecer la enseñanza racionalista.
sta organización, como su nombre lo indica, es de los trabajadores de ambos sexos de todas las naciones de América, y su programa, dirigido al mejoramiento de la especie humana, tiene como principios los siguientes: Propaganda y sostenimiento de la Enseñanza Racionalista.
Y ni esto quieren, sino que buscan poder encasillarme y meterme en uno de los cuadriculados en que colocan a los espíritus, diciendo de mi: es luterano, es calvinista, es católico, es ateo, es racionalista, es místico, o cualquier otro de estos motes, cuyo sentido claro desconocen, pero que les dispensa de pensar más.
Y no podemos dejar pasar inadvertida la obra de los franceses Arnaud y Lancelot, “Gramática General y Razonada”, inspirada en el Discurso del Método de su paisano, el racionalista Renèe Descartes, donde ponen la muestra de su desacuerdo con la tradición gramatical y aportan un visión lógica a las despedazadas definiciones que rutinariamente memorizaban los estudiosos de la lengua.
C/ Sin prejuicio de la nueva estructuración, funcionamiento, alcance y extensión que se dé a las enseñanzas elemental y primaria, éstas deberán tener carácter oficial, obligatorio, sin excepción alguna, racionalista, gratuito y coeducativo.
Y no podemos dejar pasar inadvertida la obra de los franceses Arnaud y Lancelot, “Gramática General y Razonada” (1660), inspirada en el Discurso del Método de su paisano, el filósofo racionalista Renèe Descartes, donde ponen la muestra de su desacuerdo con la tradición gramatical y aportan un visión lógica a las despedazadas definiciones que rutinariamente memorizaban los estudiantes de la lengua, aunque ambos autores lo habían hecho así en libros anteriores.
Ríos Rosas, el mismo Ríos Rosas que pocos días ha, en su afán de liberalizar la Constitución, a cuya obra ha contribuido, manifestaba que había hecho tres o cuatro veces en ella el sacrificio de sus opiniones particulares, se apresura a alegar este mérito a fin de que, imitándoles el racionalista catalán, cese en sus ataques escandalosos a la religión del Crucificado.
Salvo los casos en que el ataque al principio político o al sentimiento religioso procede de una tenacidad radical o de un escepticismo ateo, o siquier racionalista, porque entonces ya no es la pasión lo que guía los ánimos y la pluma, sino el cálculo reposado y frío, el espíritu de propaganda.
La Liga trabajará por la Enseñanza Racionalista, fundando escuelas, bibliotecas, centros de estudios sociales y fomentando prensa libertaria.
A las demoliciones de los centros católicos, autorizadas por el Gobierno provisional; a la disolución de colegios, comunidades y asociaciones que a catolicismo trascendiesen, sucedió la profesión pública de descreencia del ex místico y ex dulce Castelar; la propaganda protestante y racionalista inundó a España de periódicos, libros y folletos después; un constituyente se jactó en las Cortes de no haber hallado señales de alma en ningún cuerpo humano; otro, el señor Quintero, aseguró que, por no relacionarse con ninguna religión, ni siquiera era ateo; otro, el señor Robert, acaba de manifestar que ni es católico ni consiente que lo sea su familia...
El boticario del lugar era un filósofo racionalista y descreído. Apenas había acto piadoso que él no condenase como superstición o ridícula impertinencia.
Cuando el ciego orgullo racionalista fue capaz de renovar en los espíritus ilustrados la tentación bíblica, la sentencia última que prometía «Seréis como dioses» no tuvo en cuenta que el ser humano había conseguido ya ir mucho más lejos por ese camino.