rabí


También se encuentra en: Sinónimos.

rabí

s. m. RELIGIÓN Ministro del culto religioso judío y jefe espiritual de sus comunidades. rabino
NOTA: En plural: rabíes

rabí

 
m. rel. Título con que los judíos honran a los sabios de su ley.
Rabino.
Sinónimos

rabí

sustantivo masculino

rabí:

rabino
Traducciones

rabí

Rabbi

rabí

rabbi

rabí

rabbi

rabí

rabbi

rabí

rabino

rabí

rabin

rabí

Равин

rabí

拉比

rabí

拉比

rabí

Rabbiner

rabí

הרב

rabí

랍비

rabí

SM (rabíes (pl)) → rabbi
Ejemplos ?
Pus catad, dezidme la vertad, si es aquel omne nacido que estos tres rees m'han dicho. Di, rabí, la vertad, si tú lo has sabido. Por veras vo lo digo que no lo fallo escripto.
Fallaron en una casa del rabí mas onrrado Un grant cuerpo de çera commo omne formado, Commo don Xpo sóvo, sedie cruçifigado, Con grandes clavos preso, grant plaga al costado.
Hombres somos todos, los cristianos como los judíos, y todos pecamos ante la presencia del Señor. Ya te he dicho una vez que Rabí Jesúa enseñó cosas verdaderas.
(Al 1.º) Hamihala, ¡cúmo eres enartado! ¿Por qué eres rabí clamado? Non entendes las profecías, las que nos dixo Jeremías. ¡Par mi ley, nos somos erados!
Quinto Curcio lo asegura; ambos Plinios, el joven y el viejo, lo confirman; Sardanápalo, Príamo y Confucio habían ya iniciado la misma idea, y si bien el judío don Rabí Ben- Arras y el moro Tarfe son de distinta opinión, los cronicones del arzobispo Turpín y las Memorias del preste Juan de las Indias han resuelto hasta la más insignificante duda que pudiera ocurrir sobre el asunto.
Acaso la comida, el vino, el cansancio que sigue a un largo viaje... Al día siguiente, recorrió la ciudad. Se hablaba mucho de la captura del Rabí. Supo Misael que le habían flagelado.
Los discípulos dicen a Jesús: Sabemos que te separarás de nosotros. ¿Quién será Rabí sobre nosotros? Jesús les ha dicho: En el lugar donde habéis venido, iréis a Jacob el Justo, para el bien de quien llegan a ser el Cielo y la tierra.
Mi gañán la dejó atada a un árbol, con su buchecillo, y los discípulos la desataron para el Rabí, a fin de que entrase en triunfo.
A bien que ellos habían fomentado un movimiento popular, una especie de motín, y los romanos temían siempre a los desórdenes y algaradas, que podían fomentar en el pueblo la rebelión. Y por la tarde, supo más Misael: el Rabí iba a ser crucificado...
Y la niña obedeció, hasta el Miércoles Santo, en que un deseo impetuoso agitó su espíritu, como agita el viento las parvas en la era. Quería asistir a las ceremonias religiosas en honor de Rabí Jesúa.
Allí estaba, en las tablas primorosas, Rabí Jesúa, en todas las escenas de su vida terrenal: en brazos de su madre, en la gloria de las Palmas, en la senda de la Cruz, en el patíbulo, y, por último, dulce y pensativo, triunfador, con el cabello partido en bucles, los ojos abismales, y entre dos dedos de la alzada, bendecidora mano, la blanca Hostia...
Por la tarde las gentes con sus mejores trajes de luto, dirigiéndose a la Iglesia de Luren, donde estaba el Cristo que la víspera, con grandes ceremonias, habían bajado de su altar, en presencia de miles de peregrinos y gentes de lugar que llevaban grandes cantidades de algodón en rama, esponjoso y blanco, limpiaban con sus madejas el llagado cuerpo del Rabí, y guardábanlas luego como panacea para todas las enfermedades.