Ejemplos ?
Artículo 20- Los extranjeros gozan en el territorio de la Nación de todos los derechos civiles del ciudadano; pueden ejercer su industria, comercio y profesión; poseer bienes raíces, comprarlos y enajenarlos; navegar los ríos y costas; ejercer libremente su culto; testar y casarse conforme a las leyes.
Y en el mismo pajonal, sitiado siete días por el bosque, el río y la lluvia, el superviviente agotó las raíces y gusanos posibles, perdió poco a poco sus fuerzas, hasta quedar sentado, muriéndose de frío y hambre, con los ojos fijos en el Paraná.
Los pueblos indígenas, como culturas de raíces ancestrales, forman parte de la Nación, del Estado y del pueblo venezolano como único, soberano e indivisible.
El señor profesor, que era recibido en palacio, bien podía tener entrada en la casa del general, pero que pudiese echar raíces en ella, ¡de esto ni hablar!, a pesar de que en toda la ciudad no se decía otra cosa.
Y echó raíces, sí, señor. El rocío de la gracia descendió de lo alto. Por eso no produjo sorpresa a nadie el hecho de que, al ser nombrado el señor profesor Consejero de Estado, Emilia fuera elevada al rango de señora consejera.
Y al mezclarse entre lo común, sin miedo a la cotidianidad, su vaguedad insaciable los enredaba en viciosos círculos, en triángulos escatológicos, en cuadrángulos petrificantes; como vagabundos hospedados en cualquier sitio, sin importarles nada, despojados de raíces, sin cavar cimientos; desprendidos infructos de generaciones sin más entusiasmo que un narcótico suicidio.
Quizá sólo cuando nos demos cuenta de que la violencia está destruyendo nuestros cuerpos y nuestras almas comenzaremos a hacer frente colectivamente a sus raíces y a sus consecuencias.
Esta fama sí le satisfacía. Y un rictus de amargura se diseñaba en su rostro confundiéndose con el esfuerzo de apretar un amortiguador. RAÍCES.
Se escucha el cántico tristón de las campanas con su tañido de siempre... Domingo por la mañana... Hace mucho frío. La niebla sigue hasta las raíces. Y las campanas siguen llamando: —Talán... talán...
Sólo guarde estas hojas de amor. Soy un árbol que secando va las raíces que alguien le enredó. Estribillo Y ahora dicen que era un poeta: uno de esos que el mundo perdió; de nocturnos hechos con poemas que entre fábricas se destruyó.
En untuosa resina convirtióse la fuente de mis lágrimas El corazón se fue con las raíces, y mi pasión humana, haciendo heridas en la ruda carne, fugaz me abandonaba.
Se movían morbosa y espasmódicamente, agitando sus desnudas ramas, en convulsivas y epilépticas sacudidas, hacia las nubes bañadas por la luz de la luna; arañando con impotencia el aire inmóvil, como empujados por una misteriosa fuerza subterránea que ascendiera desde debajo de las negras raíces.