régulo


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régulo

s. m. HISTORIA, POLÍTICA, SOCIOLOGÍA Rey o señor de un pequeño dominio o estado.

régulo

 
m. Dominante o señor de un Estado pequeño.
Parte más pura de los minerales después de separadas las impuras.
zool. Reyezuelo.
Sinónimos

régulo

sustantivo masculino
2 reyezuelo (pájaro).
n. p.
3 (estrella) Corazón de León.

régulo:

reyezueloabadejo,
Traducciones

régulo

Regulus

régulo

Regulus

régulo

Regulus

régulo

Регул

régulo

Regulus

régulo

Regulus

régulo

Regulus

régulo

Regulus

régulo

Regulus

régulo

Regulus

régulo

רגולוס

régulo

레굴루스

régulo

Regulus

régulo

SM (frm) → kinglet, petty king
Ejemplos ?
Vean estas cosas los que no saben sufrir el destierro.» ¿Será más dichoso Sila, porque cuando baja al Tribunal le hacen plaza con las espadas, y porque consiente colgar las cabezas de los varones consulares, contándose el precio de las muertes por el tesoro y escrituras públicas, haciendo esto el mismo que promulgó la ley Cornelia? Vengamos a Régulo; veamos en qué le ofendió la fortuna, habiéndole hecho ejemplar de paciencia.
Por más que con el vino se adormezca, y por más que con el ruido de las aguas se divierta, engañando con mil deleites el afligido ánimo, se desvelará de la misma manera en blandos colchones, como Régulo en los tormentos, porque a éste le sirve de consuelo el ver que sufre los trabajos por la virtud, y desde el suplicio pone los ojos en la causa; a esotro, marchito en sus deleites y fatigado con la demasiada felicidad, le aflige la causa que los mismos tormentos que padece.
Menenio Agripa, aquel mediador de la paz entre el Senado y el pueblo, fue sepultado a expensas del público; Atilio Régulo, mientras combatía a los Cartagineses en África, escribía al Senado que su esclavo había huido dejando abandonadas sus tierras; y el Senado, en ausencia de Régulo, las hizo cultivar a sus expensas.
No sucedió ciertamente tragedia más lamentable en la primera guerra púnica que el haber sido vencidos en ella los romanos; siendo hecho prisionero de guerra Régulo, de quien hicimos mención en el primero y segundo libros, persona sin duda de gran valor, que, primero había venido y dominado a los cartagineses, el cual hubiera podido terminar la primera guerra púnica, si por una extraordinaria ansia de gloria y alabanza no hubiera pedido a los rendidos cartagineses condiciones más duras de las que ellos podían sufrir.
Sobre el concepto que debe formarse del ejemplo de Catón, que, no pudiendo sufrir la victoria de César, se mató CAPITULO XXIV. Que en la virtud en que Régulo superó a ,Catón se aventajan, mucho más los cristianos CAPITULO XXV.
Pero en favor de estos dioses, los cuales dicen que por eso deben ser adorados y por eso se buscan para adorarlos, para asegurar la felicidad de estos bienes temporales y transitorios, ¿qué nos han de responder sus defensores sobre la pérdida de los saguntinos, sino lo mismo que sobre la muerte de Régulo?
De Régulo, en quien hay un ejemplo de que se debe sufrir el cautiverio aun voluntariamente por la religión, lo que no pudo aprovecharle por adorar a los dioses Los contrarios de nuestra religión tienen entre sus varones insignes un noble ejemplo de cómo debe sufrirse voluntariamente el cautiverio por causa de la religión.
¿O qué es lo que se le da a Dios en retorno por todas las mercedes que nos hace, aun cuando por la fe que se le debe padeciere el hombre otro tanto cuanto padeció Régulo por la fe que debía a sus perniciosos enemigos?
Dejen, pues, de enojarse los que entienden y creen que ha causado su desgracia el haber perdido los templos y sacrificios de estos dioses, porque pudieran, no sólo sin haberlos perdido, sino teniéndolos aún de su parte propicios y favorables, no como ahora, quejarse de su infortunio y miseria, sino, como entonces Régulo y los saguntinos, perderse y perecer también del todo con horribles calamidades y tormentos.
En Mucio experimentó el fuego, en Fabricio la pobreza, en Rutilio el destierro, en Régulo los tormentos, en Sócrates el veneno, y en Catón la muerte.
También glorificaré en mis cantos a Régulo y los Escauros, y a Paulo Emilio, que prodigó su gran alma antes que sobrevivir al triunfo del cartaginés.
Vino a Roma Régulo, y en el Senado persuadió lo contrario, pareciéndole no convenía a los intereses de la República romana el trocar los prisioneros.