quizá


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Búsquedas relacionadas con quizá: quizá o quizás

quizá

(Del ant. quiçab < qui sabe, quién sabe.)
adv. Tal vez quizá venga, quizá no.
NOTA: También se escribe: quizás

quizá / quizás

(ki'θa / ki'θas)
adverbio
indica la posibilidad de que algo ocurra Quizá llueva más tarde.
Sinónimos
Traducciones

quizá

miskien

quizá

måske

quizá

ehkä, kenties

quizá

אולי

quizá

barangkali, kalau

quizá

forsitan, fortasse

quizá

talvez

quizá

poate

quizá

belki, ihtimalki

quizá

možná

quizá

možda

quizá

ことによると, もしかしたら

quizá

아마

quizá

kanske

quizá

บางที, อาจจะ

quizá

có thể

quizá

大概, 或许

quizá

Може би

quizá

ADV quizás ADVperhaps, maybe
-¿vienes o no? -quizá"are you coming?" - "perhaps"
quizá llegue mañana, si tenemos suerteif we're lucky it may arrive tomorrow o perhaps it will arrive tomorrow
quizá nomaybe not
Ejemplos ?
Que Eryximacos no critique estas últimas palabras creyendo que con ellas aludo a Pausanias y a Agatón, porque quizá pertenecen ambos a ese pequeño número y también a la naturaleza masculina.
En cuanto al apoyo al transporte para su mejoramiento, tengo aquí documentos de la Comisión Sectorial del Transporte y Vialidad, dentro del COPLADE del Distrito Federal, que a su vez integra el plan para el Distrito Federal, del desarrollo del Distrito Federal y zona centro, y esta a su vez en el llamado Plan Nacional de Desarrollo, documentos en los cuales se reconoce la gravedad del problema y, en parte, por el crecimiento demográfico; pero en parte también, por la lentitud de las acciones de vialidad, quizá...
Ármate de valor, dijo Sócrates, porque quizá vas a saber más hoy, pero te sorprenderás al ver que el vivir es para todos los hombres una necesidad invariable, una necesidad absoluta, aun para aquellos para los que la muerte sería mejor que la vida; verás también como algo asombroso, que no está permitido, se procuren el bien por sí mismos aquellos para los que la muerte es preferible a la vida y que estén obligados a esperar a otro libertador.
De lo que había visto y oído extraje la conclusión de que el artista, movido por algún inexplicable capricho del destino, o presa quizá de un acceso de pasión tan entusiasta como fantástico, se había unido a una persona por completo inferior a él, y que no había tardado en sucumbir a la consecuencia natural, o sea a la más viva repugnancia.
- Ni pizca - declaró la Oruga. - Bueno, quizá los sentimientos de usted sean distintos a los míos, porque le aseguro que a mi me parecería muy raro.
Súbitamente, ante sus ojos, vio desplazarse un objeto extraño que tomó al principio por un enorme animal: perro, cerdo, no lo sabía; quizá fuera un oso.
Para elogiar a Sócrates, amigos míos, tendré que recurrir a comparaciones: Sócrates creerá quizá que trato de haceros reír, pero mis imágenes tendrán por objeto la verdad y no la broma.
Al mismo tiempo se sentó Sócrates sobre su lecho, y doblando la pierna de la que acababan de quitarle la cadena y frotándosela con la mano nos dijo: Qué cosa tan extraña es lo que los hombres denominan placer, y que maravillosamente se acuerda con el dolor, aunque se crea lo contrario, porque aunque no puedan encontrarse juntos cuando se experimenta uno de los dos casi siempre hay que esperar al otro, como si estuviesen ligados inseparablemente. Creo que si Esopo se hubiera detenido a pensar en esta idea, quizá hubiera hecho con ella una fábula.
Sembrador, Volcán, y las divinidades Puma, Jaguar, Víbora, Canti, Blanco Entrechocador; sus brazos se engancharon en las ramas de los árboles cuando se mostraron el sol, la luna, las estrellas; por doquiera todos se petrificaron. Quizá no estaríamos ahora desembarazados de la mordedura de los pumas, jaguares, víboras, cantíes, blancos entrechocadores, quizá ahora sin nuestra gloria, si los primeros animales no hubieran sido petrificados por el sol.
Pero sabed que espero reunirme a hombres justos. Quizá pueda lisonjearme de ello al atreverme a aseguraros todo lo que puede asegurarse en cosas de esta naturaleza, que espero encontrar dioses, dueños muy buenos.
Había dormido durante casi todo el combate, apretando contra su pecho el sable de madera, quizá por inconsciente simpatía hacia el conjunto marcial que lo rodeaba, pero tan insensible a la magnificencia de la lucha como los caídos que allí habían muerto para hacerla gloriosa.
¡Aparta, monstruo, huye otra vez a tu celda! Quizá mañana mismo, cuando en mi lecho muera, cuando la ardiente sangre se cuaje entre mis venas y mis ojos se enturbien, tú, alimaña siniestra, bajarás silenciosa y en mi obscura melena formarás otro asilo, sólo por perseguirme ¡hasta en la misma huesa!