quilates


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quilates

(ki'lates)
sustantivo masculino plural
cualidades o bondades de una cosa inmaterial los quilates de la amistad
Ejemplos ?
Mas, porque todo el mundo vea el valor de los quilates de la voluntad y fe con que te quise...
-Jaces bien, porque mira tú que el Alpargatero tamién es de los de ácana, de los de dieciocho quilates, y si se embisten esos gachones no va a quedar de ninguno de los dos ni los botones de la americana.
Fernando rebuscó allí: era una talega de seda. La abrió, y por la palma de su mano rodó una cascada de diamantes de diversos quilates.
Que el libera- lismo del general Valdés no era de purísimos quilates, lo com- prueba el hecho de que, en la expedición contra Olañeta, pro- clamó el régimen absoluto, restablecido por el ingrato y des- leal Fernando Vil, renegando de la liberalísima Constitución que dictaran las Cortes de Cádiz.
Hacían esto por no ser amoroso como otros oros y estar sobre plata. Tenía de 17 a 18 quilates. Por desgracia la falta de azogue no permitió que prosperase el nuevo método.
AZOGUE PARA LAS MINAS La cédula Real del 17 de Octubre de 1593 manifiesta que el oro de Zaruma era de diecisiete a diecinueve quilates, más o menos, y se sacaba mezclado con plata.
El hablarnos será fácil y a mí será de grandísimo gusto el hacello, con presupuesto que jamás me has de tratar cosa que a tu declarada pretensión pertenezca, que en la hora que tal hicieres, en la misma me despediré de verte, porque no quiero que pienses que es de tan pocos quilates mi valor, que ha de hacer con él la cautividad lo que la libertad no pudo: como el oro tengo de ser, con el favor del cielo, que mientras más se acrisola, queda con más pureza y más limpio.
Su plática es cuestiones de si le dio bien o de antuvión, de si es valiente o no es valiente, si quedó agraviado o no con lo que hizo; no hablan palabra que no sea con juramento, y entre ellos no hay más quilates de valentía que la que tienen de blasfemos.
Inútil era que el comendador de la Merced y aun el arzobispo Las Heras amonestasen al fraile para que rebajase algunos quilates a su afición tauromáquica.
No es un ser, muerte violenta, sino, apenas, lacónico suceso; más bien su modo tira, cuando ataca, tira a tumulto simple, sin órbitas ni cánticos de dicha; más bien tira su tiempo audaz, a céntimo impreciso y sus sordos quilates, a déspotas aplausos.
Hasta la Carita de cielo, hembra que como fea no tenía nada que pedir á Dios, pues su fealdad era de veintitrés quilates como la de Picio, pretendió del santo limeño que la embelleciese, milagro que diz que no pudo, no quiso ó no supo hacer fray Martín.
Lo poco en sus epístolas parece que sobra, y lo que sobrara en otro no parece que falta en él. Uso de las palabras como de la moneda; razonaba oro, y no metal bajo; valía una razón ciento: tantos quilates subía su lenguaje.