quijotesco

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quijotesco, a

(De Don Quijote, héroe cervantino.)
1. adj. De este héroe o de un quijote.
2. Que se comporta con quijotería.
3. Que se hace con quijotería.

quijotesco, -ca

 
adj. Que obra con quijotería.
Que se ejecuta con quijotería.
Traducciones

quijotesco

quixotic

quijotesco

quixotic

quijotesco

quixotic

quijotesco

ADJquixotic
Ejemplos ?
A ella siguieron Pan Caliente y Zaff. A fines de los 90 fue una pieza clave en la recuperación de la fábrica textil Amat, otra de sus quijotescas aventuras.
Weissberger, promotor de la edición póstuma de su cancionero Folk Music and Poetry of Spain and Portugal. Weissberger, Sancho de las andanzas quijotescas de Schindler, fue otro prototipo del hispanista americano.
Una carta de Ion Negoiţescu y el apoyo de Nicolae Breban, eso es desesperantemente poco...» Mientras que el politólogo Vladimir Tismăneanu atribuye a «las posiciones quijotescas de Goma y Negoiţescu, tanto más heroicas puesto que no podían contar con la solidaridad o el apoyo de sus colegas», el estatus de una reacción singular contra la prolongación local del estalinismo, el recuento de Matei Călinescu conecta parcialmente este asunto con que Negoiţescu había «calculado mal la reacción de sus amigos», creyendo que su gesto sería recíproco.
Entraba en las quijotescas costumbres de la época y como rezago del feudalismo el no negar asilo ni al mayor criminal, y los aristócratas tenían a orgullo comprometer la negra honrilla defendiendo hasta la pared del frente la inmunidad del domicilio.
Vosotros, hijos de la Revolución, venís a sacar a España de su tradicional abatimiento, a despreocuparla, a disipar las tinieblas religiosas, a mejorar sus anticuadas costumbres, a enseñarnos esas utilísimas e inconcusas «verdades de que no hay Dios, de que no hay otra vida, de que la penitencia, el ayuno, la castidad y demás virtudes católicas son quijotescas locuras, impropias de un pueblo civilizado, y de que Napoleón es el verdadero Mesías, el redentor de los pueblos, el amigo de la especie humana....» ¡Señores!
En el siglo XIII, y hacia sus mediados, después de hechas las paces con los moros, cuando a éstos no les había quedado más que la Bética, fue cuando nuestra nobleza, que parecía quedar ociosa, se entregó a esta clase de diversiones, haciendo de ellas una función nacional, con preferencia a las cañas, sortijas, etcétera, de los moros, y a los torneos y aventuras quijotescas, que tomaron de allende los Pirineos.
Nos fue oculto su más hondo sentido al emprenderlo. No hemos visto sino después, al hacer sobre él examen de conciencia de autor, sus raíces teresianas y quijotescas.
Mas en este otro caso ha sido cosa nuestra el descubrir, después de concluida esta novela que tienes a la vista, lector, sus raíces quijotescas y teresianas.
Armemos los Quijotes por docenas; montemos por millares a los Panzas, y tendremos del mundo las escenas, donde, al romperse quijotescas lanzas, estallen burlas y se lloren penas, producto de estrambóticas andanzas.
En el curso de sus andanzas en pos del Manantial de la Noche, héroe y compañía vivieron quijotescas aventuras en Madrizguera de las Altas Cortes, enfrentamientos con los Hombres de las Arenas y singulares pasajes oníricos como El sueño de Lejanía.