quijotesco

(redireccionado de quijotesca)

quijotesco, a

(De Don Quijote, héroe cervantino.)
1. adj. De este héroe o de un quijote.
2. Que se comporta con quijotería.
3. Que se hace con quijotería.

quijotesco, -ca

 
adj. Que obra con quijotería.
Que se ejecuta con quijotería.
Traducciones

quijotesco

quixotic

quijotesco

quixotic

quijotesco

quixotic

quijotesco

ADJquixotic
Ejemplos ?
Ella persiste en esta campaña también cuando es considerada quijotesca incluso por sus mejores amigos y no muy apreciada siquiera por la mayoría de los elfos domésticos mismo.
Martinus Scribblerus es una figura quijotesca, un hombre tan leído en latín y griego que insiste en vivir de acuerdo con esa literatura.
En su ensayo Un aspecto en la elaboración del Quijote, Ramón Menéndez Pidal relaciona el rasgo básico del famoso personaje manchego, o sea, su locura por exceso de lecturas de libros de caballerías y su posterior intención de imitar a los caballeros andantes en la protección de los desvalidos, con un personaje de Franco Sacchetti, tomado de la realidad (tal personaje existió realmente):...descubro en el novelador italiano Sacchetti una figura de exacta apariencia quijotesca...
Luciendo una quijotesca figura desgarbada, huesuda, de torpes movimientos y con cruda proyección de imagen, pero poseyendo un atractivo tan especial, que nadie podía dejar de mirarla.
El idioma español ha acunado una expresión especial algo caballeresca o quijotesca (relacionada con la honra, u honor social) para designar un tipo de compasión indignada por la falta de dignidad (u honor individual) de quien sufre (o más bien, permite) sobre sí mismo el ridículo, la miseria, la injusticia o la vileza sin que nadie lo solucione, pues la honra exige que nadie sea deshonrado por honor corporativo o esprit de corps: es la expresión "vergüenza ajena", que en inglés se traduce por spanish shame o "vergüenza española".
A partir de esta vacua circunstancia, y con quijotesca actitud, la cámara cinematográfica puede ser utilizada como un instrumento ritual para revelar una realidad bella porque vivida y sincera, efímera y eterna a la vez: Ausencia sagrada, presente, compartida y fotogénica por doquier.
A los literatos que, á pesar de lo espuesto, me supongan mas ambiciosos intentos ó mas vanaglorioso amor propio, dispuestos á no ver de mi obra mas que los defectos, hijos naturales de una temeraria osadía ó de una quijotesca vanidad: y á los sábios críticos que quieran aprovechar la ocasion de lucir sobre sus académicas disertaciones y sus artículos enciclopédicos, les contaré solamente un cuento, que estoy sintiendo correrseme el papel por los puntos de la pluma: el cual, aunque viejo, espero que les ayude á formar su juicio sobre mi poema, si le lëen: que sí le leerán, pues yo procurare darselo despacito para que le rúmien y digieran.
Pero a ti te parecía una carta maravillosa. La veías como una demostración de caballerosidad casi quijotesca. Estoy enterado de que escribiste otras cartas a otros periódicos, que no las publicaron.
Pero sucede, por mal de nuestros pecados, que cuando se invoca en España a Don Quijote es siempre que se acomete a molinos de viento, o cuando la trabajamos con pacíficos frailes de San Benito, o para acometer sin razón ni sentido a algún nuevo caballero vizcaíno. Conviene, pues, ver el fondo inmoral de la quijotesca locura.
Usted mismo, amigo Ganivet, ha trazado en las más hermosas páginas de su Idearium la silueta del anarquismo cristiano español, sobre todo donde trata usted de la justicia quijotesca, que es en el fondo la justicia pauliniana, la cristiana.
Esta última etapa cubre los gobiernos de los presidentes Fernando Belaúnde Terry, Alan García Pérez y los 5 primeros años del gobierno de Alberto Kenya Fujimori, Oiga se convirtió en un semanario de análisis, en la revista de más amplia cobertura, nuevamente en formato "estilo Time", que incluyó tópicos familiares y de amenidades, manteniendo una coherente —y al decir de su director "quijotesca"— postura democrática.
De 1954 es La camarada Ana, tachada peyorativamente de «panfleto anticomunista», y de 1964 Sanco Panco, una novela satírica en la que, en un universo de inspiración quijotesca, se parodia la dictadura de Francisco Franco, encarnado en el personaje epónimo, y la Guerra Fría; con críticas dispares, si bien en España se llegó a afirmar de ella que «el mejor homenaje a su autor es olvidarla», en América Latina tuvo mejor acogida.