quieto

(redireccionado de quieta)
También se encuentra en: Sinónimos.

quieto, a

(Del lat. quietus.)
1. adj. Que no se mueve el perro se quedó quieto en una esquina . inmóvil, quedo
2. Que es o está sosegado y tranquilo es un niño muy quieto . calmado agitado, inquieto
3. Que no evoluciona o no cambia de posición desde que se fue el director el trabajo está quieto. estancado, estático, parado
4. Que no se deja llevar por los vicios, en especial por la lujuria. moderado, virtuoso

quieto, -ta

 
adj. Que no tiene o no hace movimiento.
fig.Pacífico, sosegado.

quieto, -ta

('kjeto, -ta)
abreviación
1. que no tiene movimiento El niño está muy quieto.
2. que tiene tranquilidad y sosiego ciudad quieta
Sinónimos

quieto

, quieta
adjetivo
2 tranquilo, manso, reposado, sosegado, sesgado.
«Quieto es lo que no tiene movimiento; tranquilo y manso lo que no tiene agitación; sosegado y reposado, lo que no ha cesado de moverse y agitarse. ‘Estáte quieto’, decimos a un muchacho travieso, lo que equivale a ‘no te muevas’. Una corriente es tranquila o mansa cuando no fluye con precipitación. Después de una tormenta decimos que el mar está sosegado o reposado
José Joaquín de Mora

quieto:

tranquilosereno, pacífico, apacible,
Traducciones

quieto

nehybný

quieto

stille

quieto

liikkumaton

quieto

nepomičan

quieto

静かな

quieto

움직이지 않는

quieto

stil

quieto

stille

quieto

cichy

quieto

imóvel

quieto

lugn

quieto

นิ่ง

quieto

durgun

quieto

yên

quieto

静止的

quieto

ADJ
1. [animal, persona] (= parado) → still; (= inmóvil) → motionless
¡quieto! (al perro) → down boy!; (a un niño) → keep still!, stop fidgeting!; (= sé bueno) → behave yourself!
dejar algo quietoto leave sth alone
¡estáte quieto!keep still!
estar quieto como un poste o una estatuato stand stock-still, be as still as a statue
2. [carácter] → calm, placid

quieto-a

a. quiet, still;
v.
estar ___to be still.
Ejemplos ?
Erguida y quieta como una estatua, permanecía la joven al pie del ensangrentado lecho con los ojos fijos en el rostro blanco y afilado, semejante al de un Cristo de marfil, de aquel valeroso guerrero a quien tanto admiró por la tarde, y de esta manera esperaba con visible zozobra a que el sin ventura despertara de aquel profundo letargo, que podía terminar en la muerte.
Ni siquiera la nieve de las altas montañas permanecía quieta; por lo contrario, en grandes aludes se extendía por la tierra y cubría todo, congelándolo.
Cuando la tuvo rendida por el cansancio, el mosquito le dijo: -¿Pactemos? -¿Qué quieres? -Que te estés quieta mientras este joven se marcha. -Convenido.
Cuando, sentada en el balcón, espero, sin aliento, sus pasos, las hojas están mudas en los árboles, el agua está quieta en el río como la espada en las rodillas de un centinela dormido...
No se levantó en todo el día. Estaba tendida, quieta y callada, y sólo de vez en cuando exhalaba un profundo suspiro y abría los ojos con sobresalto.
Y, porque como se encubre su nombre no se encubra su fama, ni se culpe lo que en ella parece manifiesto error y culpa conocida, se ha de saber que la madre desta prenda, siendo viuda de un gran caballero, se retiró a vivir a una aldea suya; y allí, con recato y con honestidad grandísima, pasaba con sus criados y vasallos una vida sosegada y quieta.
Firme en la silla, enhiesta la cintura, recogiendo el rendaje con elegantísimo ademán, dio rostro al feriador y gritó a la bestia moribunda, que vacilaba sobre sus remos con la trágica embriaguez de la muerte: -¡Estate quieta, PINTURERA!...
Héctor, deseoso de penetrar y deshacer aquel grupo de hombres, promovía gran tumulto entre los dánaos, no dejaba la lanza quieta, recorría las filas de aquéllos y peleaba con la lanza, la espada y grandes piedras; solamente evitaba el encuentro con Ayante Telamonio, porque Zeus se irritaba contra él siempre que combatía con un guerrero más valiente.
Sobre la cima de los montes fronterizos asomaba una encendida luna, envuelta en rosados vapores. Clara permanecía quieta, paralizada, invadida de repente por un dolor agudísimo.
La musa permanece quieta; puede tener la túnica de pequeños pliegues o los ojos de vaca que miran en Pompeya a la narizota de cuatro caras con que su gran amigo Picasso la ha pintado.
iciembre de 1918 (Granada) A Ramón P. Roda Hay dulzura infantil En la mañana quieta. Los árboles extienden Sus brazos a la tierra.
Sólo se queda quieta cuando ve que se abren los sarcófagos egipcios y las momias salen a bailar un psycho trance para actualizarse en sus monótonos bailes orientales.