quevedos


También se encuentra en: Sinónimos.

quevedos

(De Francisco de Quevedo, escritor español.)
s. m. pl. ÓPTICA Lentes pequeñas, circulares, a modo de gafas sin patillas, que se sujetan en la nariz, como las que usaba este escritor español.

quevedos

 
m. pl. Anteojos que se sujetan solamente en la nariz.
Sinónimos

quevedos

sustantivo masculino plural
Traducciones

quevedos

пенсне

quevedos

SMPLpince-nez
Ejemplos ?
En el año 2006 recibió el Premio Iberoamericano de Humor Gráfico Quevedos, otorgado por los Ministerios de Cultura, Asuntos Exteriores y Cooperación de España; y la Fundación general de la Universidad de Alcalá.
Parte del núcleo de Los Quevedos fue declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Sitio Histórico por Decreto del Gobierno de Canarias de de 29 de abril de 2008.
En autobús —guagua— queda conectado mediante la siguiente línea de TITSA: Ayuntamiento de San Juan de la Rambla Centro de Artesanía La Casa Amarilla Iglesia parroquial de San José, siglo (Bien de Interés Cultural) Juzgado de paz Sitio Histórico Barrio de Los Quevedos (BIC)
Está situada en la parte alta del municipio, a una altitud media de 342 msnm. Está formado por los núcleos de Los Quevedos y San José.
El criado junto a la mesa ordenó los tallos de unas flores en su búcaro de cristal. Se abrió una puerta, y el señor Souza compareció en traje de calle, centelleante la mirada tras los espejuelos de sus quevedos.
Hablóse de mi abuelo, aquel viejo caballeresco y añoso: don Diego, respetado y querido por todo el mundo; de la buena abuela María, a quien los peones y colonos solamente decían: Doña Maco, y salían a relucir hechos y nombres de Muñoces y Fajardos, y Antoñetes y Quintanas, Elías y Quevedos, Olaecheas y Lujanes; y se contaban cosas del tiempo del Virrey, y de los Libertadores y de los abuelos y de los tiempos idos.
Sentados en el hall, alrededor de una mesa tallada, de ondulantes contornos, el señor Souza, brillantes las descañonadas mejillas y las vivaces pupilas tras de los espejuelos de sus quevedos, conversaba.
La aparición se acerca; siéntase junto al joven, y rodea su cuello con los brazos. »Alonso reconoce a la Marquesa de, a la señora de los quevedos...
—Veamos, sultana mía. Cabalgué mis quevedos, y leí: Adelaida OmhLASQVi.—Adivifia y profesora. — No sabré decirte, palomita de ojos negros, lo que adi- vina ni lo que profesa la tal madama: pero tengo para mí, que ha de ser una de tantas embaucadoras que, á visla y pacien- cia de la autoridad, sacan el vientre de mal aflo, á expensas de la ignorancia y tonterías humanas.
on Francisco de Quevedo y Villegas, hijo de sus obras, padrastro de las ajenas, hombre de bien, nacido para el mal, hijodalgo pero no señor, cofrade de la carcajada y hermano del Regodeo; mozo dado al mundo, prestado al diablo y encomendado a la carne que ha tenido y tiene, así en la corte como fuera de ella, muchos cargos de conciencia, que desciende de la casa de los Quevedos, por lo cual es de casa de solar; de calzas atacadas; rasgado de ojos y de vestido, ancho de frente y de conciencia, negro de cabello y de ventura, falto de pies y de dicha, largo de piernas y de razones, limpio de manos y de bolsa, dice: Que su hermana doña Embuste se se halla con muy buen dote librado en el diablo y que es mujer que tiene mucha vergüenza de ser su hermana.
o gusto de los poetas que no tienen un cuarto. De las niñas pálidas y bellas que montan sobre su nariz unos aristocráticos quevedos.
La casualidad y la manía de desempolvar papeles viejos pusieron al alcance de mis quevedos cinco pliegos, en letra de cadeneta, y que no son más que un extracto minucioso del proceso que se le siguió a aquel prójimo.