querube

querube

(Del hebreo kerub.)
s. m. literario Querubín [en todas sus acepciones].

querube

 
m. poét.teol. Querubín.
Ejemplos ?
La clave del arco se resalta con un relieve a manera de acrótera con irónica cabeza de querube, a juego con la notable serie de rostros monstruosos que adornan la cornisa del edificio.
XI Naciste en el peldaño de una escala, no en el seno confuso de una nube; con el cetro en las manos, o la pala pero raudo y audaz como un querube; si no son los peldaños es el ala que te despierta y que te grita: ¡sube!… ¡sube sin timidez, no te abandones; si te asusta volar, hay escalones!
ti mi canto ahora, arco inmenso de paz, ansioso grita el ala voladora: del palacio de Dios, la fantasía te finge la magnífica portada, de perlas fabricada y de varia chispeante pedrería: por ella a socorrer del afligido el humilde gemido al suelo baja celestial querube; y abre a los cielos venturosa entrada al alma justa que, de Dios llamada, a la perenne bienandanza sube.
Cuando el genio se eleva en su destino, sigue su inspiración sublime y rara, y da formas al bronce florentino, quiere arruinar el mármol de Carrara; cuando pinta en los lienzos preparados angeles melancólicos y bellos de contornos aéreos, delicados, largo perfil y nítidos cabellos, O vírgenes de flor, velado el seno más puro que el aliento de un Querube...
¡y el divino rostro, que fiel retrata el de inmortal querube, y a cuya vista, idólatra, me postro, por mí velaba del dolor la nube, amortecidos el jazmín y el ostro!
Porque el amor al hombre es tan preciso, como el agua a las flores, como el querube ardiente al paraíso; es el prisma de mágicos colores que transforma y convierte las espinas en rosas, y que hace bella hasta la misma muerte a pesar de sus formas espantosas.
Pide a una blanca y vaporosa nube que en sus brazos de gasa te levante, y a la región del firmamento sube y por favor demándale al querube su arpa de oro y su voz por un instante.
He mirado indiferente el amor de otras mujeres porque sólo tú no dejas el hastío de los placeres, porque sólo a tu mirada temblorosa de pasión se arrodillan las más puras ilusiones de mi infancia, y quisiera saturar el marchito corazón de tu alma de querube con la púdica fragancia.
l varón que tiene corazón de lis, alma de querube, lengua celestial, el mínimo y dulce Francisco de Asís, está con un rudo y torvo animal, bestia temerosa, de sangre y de robo, las fauces de furia, los ojos de mal: ¡el lobo de Gubbia, el terrible lobo!
Truena indignada la tartárea roca, y envuelto lanza en encendida nube del negro Averno la escondida boca al triste mundo el infernal querube: muere la hierba que su planta toca; el ronco ahullido hasta el empíreo sube; y vuela ardiendo en furibunda saña a los campos católicos de España.
En tal estado ignoro cuanto tiempo pasé, mi faz regando con encendido lloro, cuando llegó a mi oído desde el confín del cielo como el rumor que alzara de distante ejército de cóndores el vuelo: los ojos alzo, y miro tan radiante blanca figura descender ligera, cual si astro rutilante despeñado bajase a nuestra esfera; las débiles pupilas, deslumbrado, fuerza cerrar me fue, y cuando las hube de nuevo abierto, ya encontré a mi lado a celestial querube.
Su nombre proviene de la siguiente definición: "Ángeles o espíritus celestes característicos por la plenitud de ciencia con que ven y contemplan la belleza divina". Querube, según los expertos, son los ángeles que representan la alegría de la juventud.